Método de escritura automática 1

Instrumento de lo desconocido

Si con cuanto venimos diciendo sobre la escritura automática hemos logrado despertarle el interés o la pasión, y se siente en condiciones de intentar la prueba, entiéndanse bien, antes de dar el primer paso, las siguientes instrucciones:

• Olvídese al momento del tema si a menudo sufre depresiones, fobias, está atravesando por un mal momento o no tiene, por las circunstancias que fueran, bien asentadas ambas extremidades inferiores en la realidad. Si es asustadizo o aprensivo, olvídese igualmente.

• Las personas sensibles suelen ser buenos médiums para la escritura automática. Pero las hipersensibles son «demasiado» buenos médiums. Practíquese, en este último caso, junto a alguien que le merezca absoluta confianza y sea especialista en el tema.
• Empiece, si no se encuentra en el caso anterior, practicando solo. Éste es un ejercicio para solitarios. Después, si los resultados merecen la pena, podrá permitirse el lujo —si lo desea— de contar con testigos.

• La mente es capaz de desarrollar poderes extraordinarios. Quienes hayan practicado yoga o cualquier otra técnica oriental de autoconocimiento saben que no debe hacerse mucho caso de estos poderes o «sidhis». Si uno se apasiona por ellos y centra en ellos su exclusivo interés, se encontrará con graves obstáculos si desea, además, encontrarse en total armonía con el universo. Es perfectamente lícito, sin embargo, experimentar estos «sidhis» si a ello le mueve un interés científico y desapasionado.

• Usted va a ser un instrumento. No sabemos exactamente de qué, pero un instrumento. No realice estas experiencias como si se tratase de una cuestión personal. Olvídese de sí mismo, en la medida de lo posible. Alguien o algo le moverá. No ofrezca resistencia, pero tampoco trate de «empujar» los acontecimientos. Si sucede, sucede, y si no, no hay nada que hacer.
• Dispóngase a realizar la primera sesión y el resto de las sesiones con buena disposición. No olvide nunca que lo semejante atrae a lo semejante. Puede encontrar grandes motivos de satisfacción o de disgusto con la escritura automática. Pero eso depende única y exclusivamente de su estado de ánimo.

• Si lo que va escribiendo no le gusta, déjelo. Y no lo vuelva a intentar.
• Si lo que va escribiendo le gusta, acéptelo como lo que es: algo cuya importancia y alcance son exclusivamente subjetivos. No se vanaglorie ni se enamore de lo que sea capaz de hacer.
Si el escrito merece la pena, léaselo a los demás. Si no, resérvelo para sí o tírelo al cesto de los papeles.

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