Misticismo, cabala y símbolo en Kafka

El pensamiento de Franz Kafka (1883-1924) está marcado por un aura simbólica extremadamente densa que dificulta su interpretación, sobre todo cuando se tiene en cuenta la influencia de la cultura hebraica cabalística que a menudo trasciende en su obra.
Diversos eruditos han propuesto considerar la obra de Kafka como un mensaje esotérico fragmentado en sus novelas, estructurado según el simbolismo gnóstico (gnósis en griego significa «conocimiento»). La gnosis, que se extiende por la región mediterránea en los siglos I y II a. de C, está considerada por el cristianismo como una herejía, y se divide en varias sectas.
La fuerte vena esotérica de Kafka está particularmente presente en su novela inacabada El castillo (1926), en la que el protagonista representa la figura del adepto deseoso de acceder a los secretos de la gran obra (guardados en el castillo); a pesar de sus esfuerzos, sólo consigue errar por el pueblo que rodea al castillo hasta que, en el momento en que tiene una oportunidad de llegar al conocimiento, fracasa frente al tan ansiado objetivo por falta de preparación.
Veamos la interpretación esotérica de El castillo, que describe, de hecho, la historia de un hombre empujado a aceptar un empleo en un aparato administrativo dominado por un misterioso patrón y cuya sede se halla en el interior del castillo. A pesar de sus intentos por penetrar en él, el protagonista no lo consigue y, por tanto, permanece en el pueblo que hay más abajo, de cuya comunidad entra a formar parte. Cuando un responsable acude a buscarlo, está durmiendo y no se da cuenta de nada, perdiendo así la oportunidad de entrar en ese misterioso lugar. La espera en el pueblo también puede ser interpretada como una especie de intermedio iniciático que el personaje de la novela debe superar para poder acceder a un nivel superior. Tal vez la novela acabada preveía, tras un periodo de aprendizaje en el seno de la comunidad, su entrada en el impenetrable castillo. Estamos obligados a imaginarnos un final así…
«De momento, esto es lo esencial: una vez el hombre está acostado en la cama y la cama en movimiento, el rastrillo desciende hasta el cuerpo. Se desplaza de manera que no lo toca más que con el extremo de sus puntas…». Este es un fragmento de una de las novelas más problemáticas de Franz Kafka: En la colonia penitenciaria (1914). En ella aparece una máquina de tortura, fruto de la industria del dolor, que parece expresar, ante todo, el miedo a la tecnología, que es vista como la autora de la destrucción del ser humano. La máquina de la colonia penitenciaria ejecuta de manera autónoma las condenas a muerte, escribiendo la sentencia directamente sobre el condenado, según un proyecto tecnológico delirante que, no obstante, el protagonista de la novela considera una obra maestra de la técnica y la creatividad. En la continuación del relato, sin embargo, el papel de este objeto improbable cambia radicalmente y la historia termina con el suicidio del oficial y, en el fondo, también con la muerte de la máquina, que acabará como el hombre, hecha mil pedazos.
Cabe destacar hasta qué punto la máquina de Kafka sintetiza la angustia del hombre frente a las posibilidades que ofrece la tecnología, cuando esta se convierte en un instrumento abiertamente utilizado por el poder. La máquina, triunfo de la mecánica, recrea una estructura típica del instrumento de tortura medieval. Aunque mucho más evolucionada, gracias a la tecnología, sigue funcionando según los modelos arcaicos cuyo fin es producir dolor utilizando el símbolo, yendo del sufrimiento físico del individuo al de la colectividad, y convirtiéndose en una metáfora de la potencia malévola del poder. La máquina de Kafka no es fruto de una fantasía inquieta, hasta tal punto aterrorizada por la idea del sufrimiento que imputa su origen a la ejecución libre de un invento mecánico que parece dotado de una existencia propia, exterior al hombre encargado de gobernar sus movimientos.

La metamorfosis de kafka
¿En qué sentido el relato de Lo metamorfosis puede presentar una profunda particularidad esotérica? Una característica así procede, sobre todo, de la ambigüedad que envuelve la transformación del protagonista en insecto: una experiencia que puede tener diferentes lecturas. En efecto, detrás de esta mutación física puede ocultarse un cambio interior, transmitido por la metamorfosis espectacular que reduce a un hombre a ser un monstruoso coleóptero. Esta otra lectura del relato de Kafka, por tanto, puede ser esotérica, porque es portadora de significados susceptibles de ser descodificados únicamente por quienes desean levantar el velo de la apariencia.