Lugares esotéricos

El vínculo entre la arquitectura sagrada y el esoterismo proviene de tradiciones antiguas: el ser humano siempre ha buscado y hallado relaciones más o menos racionales entre la arquitectura de templos e iglesias —incluida la decoración— y el lenguaje simbólico de lo sagrado. Un lenguaje que, según la opinión de muchos expertos, se expresaría, sobre todo, a través de manifestaciones multiformes del esoterismo. En efecto, si prestamos atención a las interpretaciones proporcionadas por los eruditos del simbolismo hermético, descubrimos que un edificio sagrado estaría constituido por dos aspectos: uno dirigido a los fieles, que ven en él el lugar de culto y celebración; y el otro, en cambio, perceptible únicamente por quienes saben mirar más allá de la apariencia de las cosas.

Desde el punto de vista esotérico, el espacio del templo contiene mensajes que implican significados no únicamente religiosos, sino también vinculados a la alquimia, los conocimientos filosóficos ocultos y el universo magmàtico de los mitos. Todo ello constituye un lenguaje accesible sólo para los iniciados y su contenido forma parte de un proyecto que la mayoría de nosotros no conseguiría percibir sin ser oportunamente guiado.

Sabemos con certeza que los edificios religiosos del pasado, las iglesias medievales, por ejemplo, son construidos según planos que les confieren un significado esotérico. ¿Han querido las Iglesias conservar el recuerdo de las religiones mistéricas que las precedieron? ¿O quizá son las cofradías y los constructores quienes han transmitido los modelos paganos? No lo sabemos. Pero no podemos ocultar que la logia francmasona, las de algunas sociedades secretas y la iglesia medieval presentan curiosas analogías.
Una declaración de este tipo nos sitúa en la condición de considerar el edificio sagrado con mayor curiosidad, pero sobre todo nos vuelve conscientes de la necesidad de integrar también los más pequeños detalles, aparentemente sin significado, en una perspectiva de análisis más amplia.

El espacio del templo, por tanto, es un lugar sagrado, separado y aislado del exterior, que en general está considerado el caos. Para el esoterista, el templo refleja la imagen del cosmos: en él reencuentra los símbolos a través de los cuales es posible reconstruir una trayectoria iniciática en la que nada se deja al azar y en la que la arquitectura y su decoración se estructuran según un camino preestablecido.

El templo iniciático puede ser caracterizado por determinados elementos inacabados o por una ligera falta de armonía, que, para los esoteristas, sería el indicador de la imperfección humana (interpretación religiosa). No obstante, una prerrogativa así puede ser la expresión de su valor como lugar en el que se hace el «trabajo» de búsqueda de la perfección (interpretación iniciática) en varias etapas simbolizadas por el lenguaje arquitectónico.
El Arca de la Alianza

El arca de la alianza es uno de los múltiples símbolos sagrados evocados a menudo por los esoteristas; en ella se conservaban las Tablas de la Ley. Desde el punto de vista físico, se presentaba como una caja de madera de 12,5 x 67,5 x 67,5 cm, revestida de oro tanto por el exterior como por el interior. Era transportada por medio de cuatro postes fijados a otros tantos ángeles esculpidos en los bordes del arca. La tapa también estaba cubierta de oro y era denominada «propiciatorio»: este término procede del rito anual de expiación efectuado por el gran sacerdote, que entraba en el sanctasanctórum del santuario para rociar el cofre sagrado con la sangre de las víctimas sacrificadas. Sobre la tapa aparecían representados dos querubines que protegían simbólicamente el contenido, constituido, además de por las Tablas de la Ley, por una medida de maná y el cetro de Aarón (Éxodo 25, 1 ó). El arca fue construida por Moisés por orden de Dios durante el peregrinaje por el desierto (Éxodo 25) y acompañó al pueblo, simbolizando la presencia de Yahvé. Con la destrucción del templo de Jerusalén (587 a. de C), la valiosa reliquia desapareció para siempre. De ahí proceden las leyendas y los mitos sobre su emplazamiento, pero, sobre todo, acerca de la naturaleza de su contenido. Según algunos eruditos, el arca oculta una misteriosa fuente de energía que, en el lenguaje simbólico de la Biblia, expresa todo su poder destructor hacia quienes piensan profanar su sacralidad.