Los tres filósofos

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Los tres filósofos obra de Giorgio da Castelfranco "Giorgone"

Los tres filósofos (Viena, Kunsthistorisches Museum) es una de las obras de Giorgione en que mejor se manifiesta la influencia de una cierta tradición esotérica. Es como si este cuadro pudiera desvelar la voluntad del artista de contener en él los niveles de la «triple sabiduría», mediante el simbolismo de los Reyes Magos dando respuesta a las instancias de la alquimia…
Durante los siglos XVI y XVII, la obra fue interpretada de forma distinta y, por consiguiente, designada con varios títulos: Los tres matemáticos (1659) o Los tres magos esperando la aparición de la estrella del pastor (1783).
La estructura y composición de la obra son bastante simples. A la derecha, tres personajes de edades diferentes aparecen representados delante de un árbol de gruesas ramas. También a la derecha, se halla la entrada a una caverna; un escorzo central presenta un paisaje constituido por colinas detrás de las cuales se entrevé un atardecer, y algunas casas hacen más concreto este contexto extra-temporal.
El más anciano de los tres hombres sostiene una hoja sobre la cual aparecen claramente unos dibujos geométrico-astrológicos. El más joven está sentado y mira hacia la caverna; sostiene en su mano una escuadra y traza con un compás unos dibujos sobre una hoja que tiene sobre las rodillas. El último hombre no posee ningún objeto y su ropa lo sitúa en la línea de los personajes «orientales».
Las interpretaciones más inspiradas de esta obra se remontan al siglo XIX: en pleno Romanticismo, se vio en esta tela a «Evandro y Palante indicando a Eneas el lugar en el que se erguirá el Capitolio» o a «Marco Aurelio con dos filósofos».
En general, sin embargo, las diferentes interpretaciones han tendido a identificar a los tres personajes con «tres pensadores en contemplación de la naturaleza, cada uno para sí, pero unidos por un deseo común de conocimiento».44
Hasta aquí, la relación con los Reyes Magos podría parecer forzada, poco lineal, constituida por sugerencias esotéricas, sin una base objetiva ni fundamentada sobre indicaciones históricas palpables.
Un gran historiador del arte, Lionello Venturi, pudo analizar la tela utilizando rayos X. El resultado fue extremadamente interesante: la figura de la derecha al principio estaba pintada con una gran diadema oriental; la del centro, como si se tratara de un moro, y la de la izquierda llevaba un turbante. Según Venturi, puesto que los Reyes Magos venían de Oriente y según la interpretación más habitual, la figura central era un moro:
Es probable que la primera idea de Giorgione fuera representar a los Reyes Magos. Es cierto que nunca se ha visto en la iconografía una escena que representara a los Magos sin su llegada ante Jesús. Pero pesamos que Giorgione, para dar un pretexto a su imaginación, se inspiró en una leyenda apócrifa en la que los Magos eran aficionados a los misterios celestes, es decir, eran astrólogos que esperaban la aparición de la estrella fugaz. Es evidente que, en la versión definitiva, Giorgione pretende no dejar que se refleje su primera inspiración de la leyenda y transforma a los Reyes Magos en filósofos.45
En la práctica, Giorgione habría decidido transformar la representación de los Reyes Magos, basada en una tradición apócrifa, confiriendo a los tres personajes un aspecto diferente, que, sin embargo, no choca con sus significados simbólicos originales. Basándose en esta superposición, algunos investigadores sostienen que estos personajes representan las tres edades del hombre, pero también las tres formas de la existencia contemplativa (búsqueda, meditación y enseñanza). Quizá con sus dibujos, su escuadra y su compás, estos tres personajes efectivamente están efectuando cálculos astronómicos complicados para definir el instante preciso del paso del cometa. Y también la cueva oscura podría ser el símbolo de la nada a la que se enfrenta cada día el ser humano cuando piensa en su condición mortal sin el consuelo de la fe. Podría tratarse, asimismo, de la caverna del monte Vittoriale, citado por algunos apócrifos. Todas estas suposiciones parecen de entrada gratuitas, pero es interesante intentar profundizar un poco en ellas.
Si observamos atentamente el cuadro, notaremos que de la caverna sale una fuente: alusión a la historia descrita en el libro El libro de la caverna de los tesoros.
El color de este arroyo es insólito, como «fuego incandescente»: un elemento de lo más curioso «que se desliza como una corriente de lava y que no halla otra explicación que la de una erupción volcánica»…
¿Se trataría de una referencia más o menos oculta a la alquimia? Muchos especialistas están convencidos de ello, sobre todo teniendo en cuenta que en los colores de los tres grupos étnicos representados por los Reyes Magos se ha querido ver los diferentes grados de la transmutación alquímica: nigredo (llamado también «etíope»), albedo y rubedo.
Para los alquimistas, en la tela hay muchos símbolos que dan a Los tres filósofos un significado vinculado a la gran obra:
— el anciano de barba blanca cubierto de oro es el hermano Basilio Valentino de la Orden de San Benito, monje de la abadía de San Pedro de Erfurt en el electorado de Magonza, que vivió en 1413, el más famoso alquimista de su tiempo.
— el árabe con turbante es un maestro, mucho más antiguo que el hermano Basilio Valentino; se trata de Djabir Hajjan, llamado Djabar, conocido entre nosotros como Geber […];
— la presencia de los dos filósofos detrás del joven artista confirma que no se puede alcanzar la iniciación más que mediante la enseñanza de un maestro que asiste.
Aunque se basen únicamente en suposiciones esotéricas, según estas fascinantes hipótesis, Giorgione «transformó» a los Magos y elaboró su significado primitivo a la luz de un itinerario alegórico y simbólico en conformidad con la cultura hermética de su tiempo.
Las interpretaciones recientes de la obra de Giorgione tienden a ver en el personaje más anciano la alegoría de la Teología. En efecto, en la hoja que sostiene se puede percibir una representación del eclipse de sol, símbolo, según León Hebreo:
[…] de una conjunción mística del alma (la Luna) con Dios (el Sol), dejando en la oscuridad el cuerpo (la Tierra). Las radiografías han revelado, además, que el personaje, en la primera versión, llevaba en la frente una diadema luminosa en forma de rayos de sol y, por tanto, divinos. El teólogo muy probablemente sea Moisés.47
El hombre más joven, con sus instrumentos de medida, observador atento concentrado en la entrada de la caverna, representa las ciencias naturales. Va vestido «a la griega», porque fue en Grecia donde «nacieron la ciencia y la filosofía de la naturaleza».
El personaje que está entre los otros dos, de piel más oscura, inquietante, va vestido «a la oriental» y simboliza las artes mágicas, la astrología y la alquimia.
Así es como se definía la triplex evita sobre la que meditaron con frecuencia los filósofos del Renacimiento: tres comportamientos para conocer la vida que reflejaban otras tantas fases de la edad humana, en conformidad con lo que afirmaba Marsilio Ficino: «Hay tres tipos de vida: contemplativa, activa y voluptuosa»… Esta afirmación tiene su equivalente humano en el personaje egipcio de la Antigüedad Hermes Trimegisto (tres veces el más grande).
Sin embargo, para Agrippa von Nettensheim (1486-1535), personaje difícil de definir y profundo conocedor del hermetismo, las tres partes de la sabiduría eran la teología, las matemáticas o la astrologia y la física. Estas tres ciencias correspondían a las tres partes del mundo: intelectual (teología), celestial (mate-máticas/astrología) y elemental (física). Los tres niveles de la sabiduría mantenían un estrecho vínculo con los tres grados del conocimiento designados por Ficino: imaginario (con relación a eventuales acontecimientos naturales), ratio (con relación a la esfera de lo humano) y mens (todo lo que guarda relación con lo divino).
En esencia, descubrimos que en Los tres filósofos de Giorgione se ha introducido toda una tradición hermética cuyo punto de partida puede situarse en la cultura de los Reyes Magos de influencia zoroastriana y a la que, poco a poco, se han incorporado las interpretaciones del simbolismo esotérico del Renacimiento que han conferido al modelo de los «tres personajes a la espera» un significado cada vez más amplio y complejo que el otro, mucho más simple, que se basaría sólo en la astrologia. El único punto inmutable sigue siendo la cuestión del tres, cifra de la perfección y del conocimiento.