Los misteriosos retratos de Arcimboldo

esoterico

"Vertumno", cuadro de Giuseppe Arcimboldo (siglo XVI)

El misterioso Giuseppe Arcimboldo (1527-1593) ocupa una posición muy particular en el seno de la relación arte-esoterismo. Realizaba retratos reuniendo diferentes elementos simbólicamente coherentes con el papel del sujeto representado.
La mezcolanza del mundo vegetal, animal y mineral no produce únicamente un puro divertissement, sino que oculta un conocimiento y un análisis psicológico profundos. Inscrita en un gusto artístico difuso, la obra de Arcimboldo resuena como una concepción unitaria del mundo. La no separación de las formas, el paso por lo humano, lo vegetal y lo animal «no denuncia, como en El Bosco y Bruegel, una condición de desorden moral, expresión del mal que se extiende por este mundo, sino que más bien revela la presencia de un orden distinto, manifestación de la esencia unitaria de todo lo que existe».
Efectivamente, la estructura artística de Arcimboldo, casi un caso único en la historia de la cultura, propone una visión psicológica que se opone al modelo del Renacimiento: el pintor milanés plantea una posición geocéntrica de lo humano, situando en la base de la estructura antropomorfa animales y vegetales nítidamente dispuestos en los recorridos formales de los retratos.
El análisis de la obra de Arcimboldo supera indefectiblemente la perspectiva de este libro, por lo que nos limitaremos a constatar que, sin duda, el artista conocía la tradición esotérica. Así pues, en el retrato alegórico titulado ha Tierra, la frente del modelo humano está representada por un zorro, porque «el más astuto de los animales se adapta bien a formar una frente humana, sede de la pillería: es ahí, en efecto, donde el hombre feliz finge a veces el dolor y, aun detestando, finge a menudo amar»… La mejilla, sin embargo, «sede» de la vergüenza, está constituida por un elefante, «de la que Plinio escribe en el octavo libro de su Historia natural’, «la vergüenza, ser maravilloso, puesto que, vencida, esquivó la voz del vencedor y no se unió nunca en público a la mujer, sino sólo en lugares en los que no era vista por los demás».

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