Los grandes nombres del esoterismo

AGRIPPA VON NETTESHEIM, HEINRICH CORNELIUS (1486-1535)
Célebre alquimista, médico, mago, teólogo y filósofo, después de estudiar en la Universidad de Colonia, fundó en esta ciudad, en 1506, una sociedad secreta dedicada a las ciencias ocultas. En 1510, en Francia, donde enseñaba, fue públicamente acusado de herejía. Salió del país y se instaló en Inglaterra, donde pudo completar su obra principal, De la philosophie occulte, que se nutría de los estudios sobre la cabala. A partir de 1512, impartió clases en la Universidad de Pavía. Llevó a cabo estudios muy completos sobre la figura de Kermes Trimegisto. Al obtener su diploma de medicina, ejerció como curandero dotado de poderes milagrosos. Bajo la protección de numerosos soberanos y príncipes, pudo seguir con su actividad de alquimista realizando numerosas experiencias. Pasó la última parte de su vida en la pobreza y a su muerte empezaron a circular múltiples leyendas sobre su figura.
APOLONIO DE TIANA (principios de la era cristiana-97)
Apolonio es conocido como uno de los hombres más hermosos de la Antigüedad. La tradición cuenta que cuando nació, su madre fue rodeada de cisnes, indicador divino de la pertenencia del niño al universo místico. Según la leyenda más divulgada, tuvo una iluminación en el templo de Apolo, no lejos de Antioquía, y descubrió así los secretos de la mística hermética; tras este episodio elaboró una forma de esoterismo que unía el saber indio al de Pitágoras. Muchos dudan, sin embargo, de la existencia de este misterioso personaje.
APULEYO (año 125-170)
Los datos sobre este escritor de origen argelino son pocos y, en general, provienen de sus propias obras.
Entre sus escritos filosóficos, cabe recordar De mundo, De Platone et eius dogmate y De deo Socratis. Muchos otros textos se han perdido. Su relación con el universo del esoterismo se descubre en el libro De magia, en el que describe el acontecimiento que hizo que le acusaran de haber utilizado las artes mágicas. Sin embargo, es sobre todo su novela Metamorfosis (o El asno de oro] la que guarda relación con la dimensión esotérica debido a su atención por el significado de las cosas ocultas detrás de las apariencias.
ARAÑA NEGRA (siglo XVI)
Se designa con este nombre a un misterioso monje que tenía la costumbre de firmar sus escritos con una pequeña araña negra. Ha dejado una serie de profecías apocalípticas en las que se anuncian diferentes acontecimientos catastróficos, muchos de los cuales desgraciadamente se han hecho realidad.
BACON, ROGER (h. 1220-1292)
Monje y teólogo inglés, estudió ciertos manuscritos árabes que contenían secretos alquímicos y nociones científicas consideradas muy avanzadas para la época. Sin embargo, no se sabe nada sobre dichos manuscritos, por lo que podría tratarse de obras inexistentes nacidas de la imaginación del religioso.
Bacon es famoso por haber propuesto la reforma del calendario juliano. Sus estudios de óptica, muy precisos, que pueden considerarse precursores del trabajo de Galileo y Newton, se basan en antiguos libros desconocidos por la mayoría de personas. En los escritos de Bacon se encuentra, entre otras cosas, la fórmula de la pólvora de cañón.
Bacon era un alquimista en su interpretación del problema de la transmutación de los metales, pero, al mismo tiempo, era un químico moderno experimental en su método de búsqueda de la solución del problema de la transformación del plomo en oro. Fue perseguido por ser considerado demasiado cercano a la brujería.
Cuando murió, los monjes de su convento emparedaron todos sus escritos, entre los que podemos recordar: Opus majus, Opus minus y Opus tertium, partes de una obra enciclopédica destinada a abarcar todo el saber.
BÓHME, JAKOB (1575-1624)
Bóhme se dedicaba a una actividad modesta: era zapatero. Un buen día, en el año 1600, quedó asombrado por el reflejo del sol en un plato metálico, lo cual le procuró una especie de iluminación que lo llevó a una existencia totalmente distinta, dirigida hacia la meditación y la reflexión filosófico-esotérica. Tras esta experiencia, Bóhme poseyó el singular poder de ver la esencia de cualquier ser viviente, lo que se conoce como aura. Se dedicó también a la alquimia, que, para él, era parecida a la mística. La amplia reflexión filosófica de Bóhme tuvo una importante repercusión en la cultura de finales del siglo XVI y durante los veinte primeros años del siglo siguiente. La vertiente esotérica de sus investigaciones deriva de la simbología numerológica de ascendencia pitagórica y cabalística; además, se detecta una notable influencia religiosa de la educación luterana. También encontramos referencias y metáforas de tradición alquímica.
Entre sus escritos, podemos recordar: Los tres principios de la esencia divina (1619), Psicología verdadera (1620), Mysterium magnum (1623), Clodoveo (1624) y Cristosofía o la vía de Cristo (1624).
CAGLIOSTRO (1743-1795)
Giuseppe Balsamo, conde de Cagliostro, nacido en Palermo, es un personaje tan misterioso como controvertido. Fue iniciado muy joven en la capilla de San Juan, y se convirtió así en caballero templario, de la Orden de Malta y de la Rosacruz.
Se casó con Lorenza Feliciani, pero como no soportaba vivir con sus suegros, pronto abandonó Roma junto con su esposa. Permanecieron un tiempo en Lo-reto, cerca de Ancona, y luego emprendieron una especie de peregrinaje místico a Santiago de Compostela, de donde partieron hacia Barcelona, Madrid y Lisboa. En aquella época, Cagliostro quedó fascinado por la francmasonería.
En 1772, los esposos se dirigieron a Francia y luego, en julio de 1777, Cagliostro llegó a Inglaterra, donde se unió a la francmasonería inglesa en la logia Esperanza de Londres. La leyenda apunta que entró no como aprendiz, sino directamente con el grado de maestro, oponiéndose enseguida a las maniobras políticas de los francmasones ingleses. Entonces empezó una nueva época de viajes, durante la cual los Cagliostro visitaron Holanda, Bélgica, Alemania y Curlandia; en esta última región Cagliostro fundó una francmasonería llamada «egipcia», enseñó ciencias ocultas y puso a prueba su talento como taumaturgo, practicando curaciones extraordinarias con pociones que confeccionaba él mismo a base de hierbas.
Pero Cagliostro no sólo era apreciado por su talento en medicina, sino también como adivino. Por ejemplo, profetizó la muerte de la emperatriz de Austria María Teresa, que murió ocho días después de formular la profecía. Predijo la Revolución Francesa de 1789, la muerte del rey y la reina, el nacimiento de la efímera república y la llegada de un nuevo emperador. Su actividad mágico-esotérica hizo que se granjeara numerosos enemigos, y por ello fue detenido y condenado en varias ocasiones. Su Rito de la masonería egipcia, el manuscrito que contenía las teorías y las tesis masónicas, fue sometido al examen atento de la Inquisición: el resultado fue su condena a muerte por herejía. Pío VI conmutó la condena por una pena de prisión de por vida que tenía que cumplir en la fortaleza papal de San Leo, a la que fue trasladado el 20 de abril de 1791. Cagliostro murió en la noche del 25 de agosto de 1795. Al término de su larga vida, fue aureolado con un aroma de leyenda que no lo dejó tranquilo ni en el sueño eterno: muchas personas sostienen que no murió, sino que consiguió huir de la fortaleza y vivió para la eternidad, gracias al «elixir de la vida» que había descubierto en sus experimentos alquímicos…
CARDANO, GEROLAMO (1501-1576)
Cardano estudió en Pavía y Padua, donde se doctoró en medicina en 1524. A partir de 1534, enseñó matemáticas en Milán, mientras seguía ejerciendo como médico. De 1547 a 1551, enseñó medicina en Pavía y a partir de 1562 en Bolonia; luego se dirigió a Roma, donde vivió los últimos años de su vida y donde también fue perseguido por herejía.
Su vida no fue fácil, entre otras cosas a causa de las acusaciones que sufrió por parte de quienes veían en su interés por la alquimia un ataque a la fe. El testimonio de la lucha infatigable que tuvo que llevar a cabo para salvar su autonomía se encuentra en su autobiografía De vita propria, publicada después de su muerte, en el año 1643.
Además de su producción matemática, escribió volúmenes más filosóficos, como De subtilitate (1550) y De rerum varietate (1557), que reúnen sus observaciones empíricas e interpretaciones esotéricas.
Gerolamo es considerado, generalmente, como el estereotipo de mago del Renacimiento, versado en astrología, magia natural, matemáticas, derecho y medicina. Aunque muy atraído por las ciencias ocultas, contribuyó a desarrollar diferentes aspectos de la ciencia moderna y a divulgar el método experimental.
CROWLEY, EDWARD ALEXANDER (1875-1947)
Se le considera, ante todo, un gran mago y defensor de una especie de satanismo basado en la magia sexual. Su lenguaje es marcadamente esotérico, anclado en signos y símbolos accesibles únicamente para algunos elegidos. Se dice que a través de una forma de iluminación se dio cuenta de que había sido escogido como gran maestro de magia.
Cambió su nombre por el de Aleister, de origen celta. Adoptó la fórmula mágica «Resistiré» y se inició en la Golden Dawn, donde pudo efectuar sus primeros experimentos de magia ceremonial, yoga y uso de drogas. Una vez finalizada su experiencia en la Golden Dawn, sociedad derivada de la francmasonería, Crowley creó un sistema filosófico independiente. En su búsqueda de la iluminación, viajó casi por todo el mundo.
En 1898, Crowley empezó a leer El libro de magia sagrada de Abramelin el Mago y quedó fascinado por las evocaciones que había en él; compró la abadía de Boleskine, cerca del lago Ness, se instaló en ella y se dedicó por completo a la creación de su propio sistema mágico-filosófico para ampliar la conciencia con el fin de controlar los secretos de la naturaleza mediante los rituales del libro de Abramelin.
Su mensaje esotérico más potente radica en el hecho de haber aliado el acto sexual con el acto mágico, sosteniendo que la energía sexual puede ser utilizada mágicamente para adquirir un poder sobrehumano.
Y es que, según Crowley, el mago, a través del acto sexual, invoca una fuerza interior que es canalizada hacia una figura (es decir, un deseo visualizado) formada en el plano astral.
Las abundantes obras literarias de Crowley, con excepción de El libro de la ley, que todavía es utilizado por los ocultistas que practican la magia sexual, han caído totalmente en el olvido. En cambio, el recuerdo de sus acciones y sus teorías ha influenciado a muchos grupos satánicos de nuestro tiempo y a algunas estrellas del rock.
DEE, JOHN (1527-1608)
Matemático, mago y astrólogo, tras una serie de experiencias, Dee se dedicó principalmente a la astrología, la astronomía, la alquimia, las matemáticas, el ocultismo y la magia blanca. Sostenido por una sólida renta, transformó su casa en un santuario de la magia y el esoterismo; recogió cuatro mil volúmenes y setecientos manuscritos, además de objetos raros y extraños. A partir de 1581 empezó a interrogar cada vez de manera más asidua el mundo de lo sobrenatural, con un interés especial por los ángeles, primero mediante experimentos de videncia (adoptaba una técnica adivinatoria que empleaba bolas de cristal o barreños de agua) y, en sesiones de adivinación mucho más inquietantes, mediante la necromancia.
Se dice que en Praga el alquimista judío Jacob Eliezer, conocido como el Rabino Negro, dio a Dee un libro de magia negra y necromancia titulado Necrono-micon, cuya lectura impresionó enormemente al mago. Parece que a partir de ese momento Dee se lanzó en busca de la piedra filosofal, una búsqueda que, según muchos, llegó a dar fruto, si bien no poseemos ninguna prueba concreta de ello.
De todos modos, siguió hasta el final con su búsqueda desesperada, dilapidando todas las rentas y acabando su vida en una extrema pobreza. Escribió muchos libros; cabe recordar, entre los propiamente esotéricos, La mónada jeroglífica (1564), un texto sobre el hermetismo, la cabala y la alquimia.
DELLA PORTA, GIAMBATTISTA (1535-1615)
Della Porta representa todavía hoy una figura a medio camino entre el mago, el sabio y el hombre de letras. Su formación fue científica, pero, además de ciencias naturales, estudió filosofía.
En 1579 fundó la Academia de los Secretos, que se distinguía de las demás academias literarias de la época por el intento de estudiar la naturaleza con métodos experimentales.
Su obra más famosa es Magiae naturalis, cuya primera edición apareció en 1558 en cuatro volúmenes que fueron ampliados posteriormente, de manera que la obra definitiva, aparecida veinte años más tarde, contaba con veinte volúmenes. El tratado contiene información de carácter técnico, mezclada con nociones que se inspiran en la magia y la práctica hermética.
Della Porta también efectuó investigaciones sobre fisiognomía, considerada una especie de lenguaje esotérico a través del cual se pueden conocer los movimientos del alma y los aspectos ocultos del carácter.
EVOLA, JULIUS (1898-1974)
Fue un gran conocedor de las obras de Nietzsche, Michelstaedter y Weininger. Interesado por la actividad artística, se le vinculó con el futurismo y el dadaísmo. En el terreno filosófico, exploró la dimensión esotérica con una serie de estudios emblemáticos: Ensayos sobre el idealismo mágico (1925), Teoría del individuo absoluto (1927), Fenomenología delindiviudo absoluto (1930). Muy atento a las doctrinas orientales, dirigió una versión italiana del Tao-tóking (el Libro de la vía y la virtud, 1923) y publicó El hombre como potencia (1926), un texto impregnado de filosofía tántrica. Colaboró con algunas de las principales revistas herméticas de la época (Ignis, Atanor, Bilychnis). Publicó los cuadernos mensuales de Ur et Krur. Estuvo muy próximo a la tradición alquímica y se dedicó a analizar numerosos documentos mitológicos medievales, teniendo siempre en cuenta el valor esotérico (El misterio delgrial, 1937).
En 1930, Evola fundó el bimestral La torre y en 1934 publicó su obra principal: Revuelta contra el hombre moderno. Entre 1937 y 1941, se dedicó a los estudios relativos a la «raza»: escribió El mito de la sangre en 1937 y Síntesis de una doctrina de la raza en 1941, obras teóricas del «racismo espiritual» diferente de la ideología nazi. Sus ensayos y libros han sido publicados en numerosos países.
Tras su muerte en Roma, sus cenizas fueron dispersadas sobre el monte Rosa.
FLAMEL, NICOLÁS (1330-1418)
Flamel fue un alquimista famoso por sus buenas acciones: al parecer, con los beneficios de su actividad, financió varios hospitales e iglesias de París. Pasó una gran parte de su vida traduciendo libros cabalistas y alquímicos. Se cuenta que, a través del análisis de estos textos, obtuvo el conocimiento necesario para crear la piedra filosofal y, con ayuda de este misterioso medio, tan anhelado, pudo aumentar su propia riqueza.
Algo más seguro es que Flamel descubrió un mapa que le enseñaba el escondrijo de un tesoro constituido por los bienes de los judíos franceses que habían sido escondidos cuando fueron expulsados de Francia por el rey Felipe el Hermoso.
Justo después de su muerte, se divulgó la leyenda de su inmortalidad, según la cual nunca dejó este mundo, sino que se marchó a otro país con el propósito de continuar con su vida fuera de lo común; dicen que fue visto en numerosos países europeos. De todos modos, es posible que esta leyenda estuviera influenciada por la del judío errante. Hay quien sostiene que Flamel asumió nuevas identidades a lo largo de los siglos, como la del conde de Saint-Germain y la del misterioso Fulcanelli.
FLUDD, ROBERT (1574-1637)
Robert Fludd, médico y filósofo inglés, nos ha dejado una obra esotérica, Utrius-que, majoris scilicet et minoris, metaphysica, physica atque technica historia, considerada uno de los textos herméticos más significativos del siglo XVII. Entre otras cosas, hallamos en ella una ilustración que representa la visión de la triple alma en el cuerpo. La alegoría está constituida por un hombre con un ojo luminoso, una gran oreja, los dedos de la mano extendidos y los labios resaltados. Los sentidos irradian en una serie de círculos concéntricos, uniéndose a la constelación del alma, en el interior de la cabeza; a la izquierda, se halla el alma sensible, que se une al alma imaginativa, mientras que una especie de puente conduce al mun-dus imaginabilis y constituido, según el modelo platónico, por sombras. Fludd se interesó también por el simbolismo esotérico de los colores. Fue miembro de la Rosacruz y estuvo muy influenciado por el teólogo visionario Bóhme. Intentó relacionar el conocimiento esotérico-mágico con la ciencia experimental. Su saber y los resultados que obtuvo después de años de estudios de la alquimia se reúnen en el tratado Clavis philosophiae et alchymiae.
FULCANELLI (1839-?)
Fulcanelli es un personaje detrás del cual se oculta «alguien» cuya identidad se desconoce. Muy famoso entre los esoteristas, es autor de dos volúmenes considerados fundamentales en el estudio de las ciencias esotéricas: El misterio de las catedrales y Las moradas filosofales.
Se dice que Fulcanelli fue uno de los últimos esoteristas que conoció el secreto de la piedra filosofal y que en 1922, en Sarcelles, obró una auténtica transmutación alquímica, con la que obtuvo oro a partir de plomo.
Se desconoce la fecha de su muerte, y se cuenta que superó con facilidad un siglo de vida.
Existe también la posibilidad de que detrás de este hombre se ocultara un impostor y, por tanto, que todos sus escritos sean una simple colección de tonterías. Algunos afirman que Fulcanelli podría ser un nombre inventado por un grupo de esoteristas que utilizaron este recurso para comunicar sus saberes más allá del círculo limitado de los adeptos a sus trabajos.
GUÉNON, RENE (1886-1951)
Guénon está considerado uno de los mayores expertos en esoterismo del siglo XX. Publicó sus primeras investigaciones con sólo veintitrés años, y desde entonces su producción no se interrumpió, estructurada siempre alrededor de una bibliografía vasta y diversificada que constituye uno de los más serios testimonios de la historia del esoterismo.
En 1912 recibió la iniciación islámica con el nombre de Abdel Wahed Yahia, que significa «servidor del Único». Luego prosiguió sus estudios filosóficos y se concentró principalmente en la cultura oriental. En 1917 se instaló en Sétif, en Argelia, para enseñar, pero en 1919 abandonó esta actividad para dedicarse a su investigación sobre esoterismo. En 1923 publicó un texto esencial para la época, El error del espíritu, en el que intentaba rechazar el espiritismo.
Tras la muerte de su amada esposa, se marchó a Egipto, a El Cairo, donde se dedicó al estudio del sufismo. En 1934, se casó con Fatma, la hija del jeque Mohammad Ibrahim, con la que tuvo cuatro hijos.
Entre las numerosas obras que tratan el tema del esoterismo, cabe recordar algunos textos fundamentales: Oriente y Occidente (1924), El esoterismo de Dante (1925), El simbolismo de la cruz (1931), Estados múltiples del ser (1932), La metafísica oriental (1939), El reino de la cantidad y los signos de los tiempos (1945), La gran tríada (1946), Consideraciones sobre la iniciación (1946), Iniciación y realización espiritual (1952), Esoterismo cristiano (1946), Símbolos fundamentales de la ciencia sagrada (1962), Estudios sobre la francmasonería y el compañerazgo (1964) y Esoterismo islámico y taoísmo (1973).
GURDJIEFF, GEORGES IVANOVITCH (1877?-1949)
Gurdjieff pasó su infancia y su juventud en el Caucaso, donde se mezclaban rusos, griegos, iraníes, tártaros y armenios. Este cruce de civilizaciones y de costumbres diferentes influyó notablemente en su formación. Desde entonces, creyó en una existencia pasada en un conocimiento real del ser humano y de la naturaleza, cuya huella había terminado desapareciendo con el tiempo, pero todavía podía ser recuperada detrás del lenguaje simbólico del esoterismo.
Toda su vida actuó movido por este convencimiento, intentando combinar el conocimiento esotérico con la vida cotidiana. Siempre en busca de la verdad y del saber más antiguo ocultos, según él, en las culturas arcaicas, viajó mucho y pudo observar a comunidades primitivas de África, Oriente Medio y Asia Central. Cuando consideró que había viajado y aprendido suficiente, regresó a Europa, donde, primero en Moscú y luego en San Petersburgo, consagró su vida a una serie de grupos esotéricos deseosos de recomponer el saber del pasado.
Luego se instaló en el priorato de Avon, cerca de Fontainebleau, donde se rodeó de muchos alumnos, que se convirtieron, en realidad, en su memoria y en los instrumentos para continuar una obra rica en descubrimientos y llena de la voluntad de superar la apariencia de las cosas para conocer la verdad que se oculta detrás de la máscara del esoterismo.
Entre sus obras más famosas podemos recordar: La vida es real sólo cuando yo soy, Perspectivas desde el mundo real y El mensajero del bien venidero.
HERMES TRIMEGISTO («TRES VECES EL MÁS GRANDE»)
Parece ser el autor de la obra alquímica La tabla de esmeralda, un texto esotérico aparecido en la Edad Media y atribuido por la tradición al gran sacerdote que llevó la ciencia iniciática a Egipto. Según el gran filósofo y hermético Marsilio Ficino, Trimegisto Hermes Triplex era rey, filósofo y profeta. Ficino escribió de Hermes: «Se dice que es el primer autor de teología; Orfeo le sucedió entre los teólogos de la Antigüedad, y si llegamos más lejos en la línea de sus discípulos encontraremos a Platón. Así pues, hay una antigua teología que toma su origen en Mercurio y culmina en el divino Platón».
También se atribuyen a Hermes otros textos herméticos que circularon mucho en el Renacimiento. Los escritos herméticos, término que proviene del nombre de Hermes Trismegisto, fueron realizados en la época helenística: es posible que haya que buscar las fuentes de estos escritos en los antiguos textos egipcios sagrados. Algunos especialistas en esoterismo afirman que Moisés debía una parte de su saber a los escritos de Hermes Trimegisto.
LÉVI, ÉLIPHAS (1810-1875)
Seudónimo de Alphonse Louis Constant, Eliphas Lévi es conocido por haber intentado liberar la magia y su historia del peso de la ignorancia de las supersticiones y las creencias. En efecto, intentó transformar la magia en ciencia, restableciendo un conocimiento antiguo y, sólo en apariencia, perdido.
Entre sus escritos podemos recordar: Dogma y ritual de la alta magia(1854-1856), La clave de los grandes misterios (1860), Curso de filosofía oculta (1862) y La ciencia de los espíritus (1865).
LLULL, RAMÓN (1235-1315)
El catalán Ramón Llull fue teólogo, escritor y filósofo. En un momento determinado de su vida decidió dedicarse a la conversión de los musulmanes y estudió árabe y la filosofía de los sabios formados en la escuela de Mahoma. Viajó mucho con la intención de llevar a la práctica la conversión y, al mismo tiempo, aumentar sus conocimientos históricos y religiosos. Poco comprendido por los hombres de Iglesia de su tiempo, fue acusado de ejercer actividades mágicas y de oponerse directamente a la teología oficial. Según su principio de base, las ciencias están estrechamente vinculadas a la idea de la divinidad, de la que no pueden abstraerse. Entre sus escritos, cabe recordar: Ars compendiosa inveniendi veritatem (h. 1273), Ars magna (1273) y Ars inventiva (1289).
NOTRE-DAME, MICHEL DE (1503-1566)
Conocido con el nombre latinizado de Nostradamus, fue un brillante médico, dotado de una enorme cultura, y alcanzó notoriedad gracias a sus cuidados contra la peste. Parece que solía pasar la noche en su gabinete, en el que se dedicaba a realizar búsquedas profundas sobre astrología empleando una forma singular de adivinación: escrutaba el futuro en un barreño lleno de agua. En este reducido espacio, aparecían a los ojos del médico astrólogo visiones e imágenes sobre los años y los siglos futuros. Flashes funestos que Nostradamus tal vez quiso hacer públicos antes de su realización (la publicación del primer almanaque data de 1550). Eso no ocurrió, probablemente a causa del miedo que tales visiones habrían podido desencadenar entre sus contemporáneos. No hay que olvidar que Nostradamus utilizó un lenguaje sibilino para salvar sus escritos del control de los inquisidores, siempre en busca de posibles adeptos del demonio.
Los resultados de sus observaciones se recogen en las Centurias astrológicas y los Presagios, cuya interpretación todavía hoy es objeto de múltiples discusiones y debates. Queda el hecho de que este gran profeta, sin duda, puede ser considerado uno de los personajes más interesantes de la historia del esoterismo, no sólo por sus predicciones, a menudo dramáticas, sino también porque supo fundar su manera de escrutar el futuro en un método en que la filosofía, la astronomía y la astrología se mezclaban, haciendo cualquier comprensión extremadamente difícil.
PAPUS (1865-1916)
Papus, seudónimo de Gérard Encausse, fue alumno de Eliphas Lévi y estudioso del esoterismo de alto nivel; halló en la francmasonería el lugar del que obtener beneficio para sus investigaciones. Además, intentó demostrar que la francmasonería podría ser el origen de otras ciencias y grupos esotéricos.
Se concentró en el ocultismo, estudió sus múltiples particularidades y escribió varios ensayos sobre el tema. Su vínculo con el mundo de lo oculto le llevó a escribir, entre otros, dos libros convertidos en auténticas piedras angulares de este terreno: La reencarnación y Metempsicosis.
PARACELSO (1493-1541)
Philippus Aureolus Theophrastus Bombastus von Hohenheim, conocido como Paracelso, fue un mago, en la acepción más amplia del término, pero un mago que se anticipó al método científico.
En la línea esotérica, hablaba delfiaf divino como del magma del que ha tomado forma la materia original constituida por los tres elementos de base: el azufre (el principio combustible), la sal (el principio volátil) y el mercurio (el principio de resistencia al fuego). El ser humano podía remitirse a la energía del fíat para conocer la verdad y apropiarse del poder energético, bien expresado en el concepto de «quintaesencia», que, en realidad, es la clave para descifrar el mayor de los secretos.
Por otro lado, Paracelso se dedicó al estudio de la medicina, que según él se basaba en la teología, la astronomía, la filosofía y la alquimia, a través de métodos esotéricos. Para Paracelso la creación de la vida fue un tema esencial que se concretó en el mito del homúnculo, producido in vitro tras un extenso proceso químico-biológico impregnado de símbolos esotéricos. En general, se atribuía a Arnaud de Villeneuve una primera reflexión teórica sobre el homúnculo, si bien fue Paracelso quien afrontó el tema de manera racional hasta elaborar los métodos científicos para la creación del misterioso ser. Muchos estudiosos están convencidos de que Paracelso realmente fue capaz de crear el homúnculo; otros, en cambio, piensan que se trataba de una alegoría alquímica sin relación alguna con la realidad.
Pico DE LA MIRÁNDOLA, JUAN (1463-1494)
Desde su infancia, Pico de la Mirándola demostró una gran pasión por los estudios. Estudió derecho canónico, y, en 1484, se instaló en Florencia, donde se hizo amigo de Lorenzo de Médicis, Poliziano y Marsilio Ficino (con este último descubrió la filosofía neoplatónica). Se dedicó al estudio de la filosofía antigua, dedicando una atención particular a los egipcios, en armonía con los principios humanistas de la época. Entre sus numerosas obras, muchas de las cuales se publicaron después de su muerte, el Heptaplus (1489) es la más próxima a la dimensión esotérica; en ella el filósofo intenta interpretar el libro del Génesis a través de los instrumentos que ofrece la tradición cabalística. Se desmarcó de la cultura de su tiempo al oponerse al reconocimiento de la astrología como ciencia y rechazar su papel y credibilidad en su De astrología.
PITÁGORAS (h. 570-h. 480 a. de C.)
Pitágoras fundó una escuela de filosofía en Crotona, donde llevó a cabo diferentes estudios en varios ámbitos del saber. Se dice que vivió un tiempo en Egipto, donde pudo conocer los secretos de la filosofía oculta de Kermes Trimegisto, pero, sin duda, se trata de una creencia mítica relacionada con la importancia histórica del personaje.
Pitágoras fue un defensor de la metempsicosis y apoyaba la tesis de que el cuerpo constituye una especie de «prisión del alma». Sin embargo, la reflexión filosófica no fue en absoluto un límite para este eminente científico: como se sabe, se dedicó con éxito al estudio de las matemáticas y la geometría. Combinando conocimiento científico y humanista, se concentró en el papel esotérico de los números y estudió sus particularidades simbólicas.
RELIGIOSA DE DRESDE (finales del siglo XVII-principios del XVIII)
Las fuentes seguras sobre esta figura son muy pocas. Aunque era analfabeta, al parecer durante sus éxtasis místicos esta religiosa era capaz de hablar en griego y en latín. A través de estas experiencias, recibió comunicaciones sobrenaturales en forma de profecías; los textos obtenidos, siempre turbadores, fueron enviados a los personajes más poderosos de la época. Sus visiones presentaban un futuro desastroso y apocalíptico.
ROSENCREUTZ, CHRISTIAN (1378?-1484)
Considerado el fundador de la cofradía de la Rosacruz, Rosencreutz estuvo aureolado por el misterio, y, después de su muerte, fue el centro de numerosas leyendas. Una gran parte de este misterio se debe al hecho de que nunca se hallara su tumba. Se cuenta que en la cripta en que fue enterrado había una lámpara inextinguible y una inscripción esotérica singular: «Estoy vivo; de esta tumba he hecho un compendio del universo». Además, parece ser que su cuerpo quedó indemne en su sepultura durante mucho tiempo.
Su propio nombre es un ejemplo claro de su relación íntima con el universo del mito y la leyenda, un universo que forma parte integrante de su biografía.
SAINT-GERMAIN, CLAUDE LOUIS, CONDE DE (1707-1778)
Personaje misterioso y conocido por poseer una personalidad muy fuerte, Saint -Germain viajó por Europa y llamó la atención de soberanos y nobles. Afirmaba, por ejemplo, ser inmortal y poseer la fórmula del elixir de la vida. Se le atribuye el tratado La santísima trinosofia.
Aventurero, alquimista, pero sobre todo taumaturgo, el conde de Saint-Ger-main curó, con sus métodos empíricos, a numerosos enfermos; sin embargo, sobre los resultados de sus prácticas existen opiniones muy diversas.
Según una famosa leyenda, Saint-Germain habría conservado un aspecto indemne, es decir, el de un hombre de unos cincuenta años, durante mucho tiempo. Según Voltaire, era una persona «que sabía todo y no moría nunca».
Al parecer, perteneció a la francmasonería de París y alcanzó los más altos niveles de la jerarquía. Asimismo, se cuenta que enseñó sus misterios alquímicos a numerosos nobles franceses.
STEINER, RUDOLF (1861-1925)
Fundador de la antroposofía, Steiner, a partir de 1902, desempeñó un papel de relieve en la Sociedad Teosófica y luego en la Sociedad Antroposófica. Nos ha dejado una treintena de libros sobre sus investigaciones y alrededor de seis mil textos de conferencias sobre los diferentes ámbitos del saber. Su personal visión esotérica del mundo se basaba en una voluntad de conferir una dimensión cósmica a la teosofía y, por tanto, de redibujar sus contornos antropológicos; de ahí la creación de la antroposofía.
Al final acabó creándose una verdadera «escuela» alrededor de Steiner, una escuela que encontró su centro propulsor en el Goetheanum, un teatro que creó él mismo en Dornach, en Suiza.
Todavía hoy, el pensamiento de Steiner, que incluye prácticamente todo el saber humano, tiene muchos seguidores en todo el mundo.
SWEDENBORG, EMMANUEL (1688-1772)
Científico y filósofo sueco, Swedenborg se dedicó sobre todo a las disciplinas humanas, pero también a las ciencias y, en particular, a la astronomía. Fundó algunas sociedades secretas en Inglaterra y América. Además, sus ideas ejercieron una notable influencia en las reformas de los ritos masónicos. Conocedor de numerosas lenguas antiguas, imaginó una nueva religión que mezclara conceptos teológicos del pasado con la filosofía de la francmasonería. Sus tesis, basadas en una especulación esotérica muy complicada, forman parte integrante del hermetismo masónico.
Recordemos algunos de sus escritos: Arcanos celestes (1747-1758), De nova Hierosolyma (1758) o Diari, donde se recogen sus alucinaciones y experiencias extrasensoriales.
VALENTÍN, BASILE (siglos XIV-XV)
Figura emblemática del esoterismo medieval, el alemán Basile Valentín es considerado uno de los grandes maestros de la alquimia. Se cuenta que fue miembro de la cofradía de San Benito y que todos sus escritos fueron descubiertos tras su muerte, cuando un rayo destruyó una columna de la iglesia de Erfurt, donde los había escondido. Su cuerpo habría sido enterrado en la catedral de esta ciudad, pero el lugar de la sepultura sigue siendo un misterio.
Las obras que se le atribuyen, la mayoría de las cuales están marcadas por un carácter esotérico, tratan temas que van desde la alquimia hasta la metafísica. En su tratado sobre el antimonio descubrimos la alquimia tanto desde el punto de vista práctico (químico y operativo) como simbólico, y, en este caso, la transmutación de la materia es una metáfora de la evolución interior del ser humano.
VILLENEUVE, ARNAUD DE (h. 1235-1313)
Médico, alquimista, filósofo, astrólogo, teólogo y hombre de letras, tras seguir sus estudios en Montpellier y París, y obtener un diploma de medicina, Villeneuve viajó a numerosos países de Europa, donde acrecentó sus conocimientos, no sólo científicos, sino también esotéricos y, sobre todo, alquímicos. Fue el médico personal de cuatro papas (Inocente V, Bonifacio VIII, Benedicto XI y Clemente V). Inspirándose en la tradición escatológica y de acuerdo con varias de las hipótesis religiosas propuestas por Giochino da Fiore, escribió Expositio Apo-calypsis y De adventu antichristi. Sus intereses por la magia y el esoterismo le valieron una denuncia al tribunal de la Inquisición.

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