Los caballeros teutónicos

esoterico

Cruz de los Caballeros Teutónes

La relación entre los caballeros teutónicos y el universo esotérico es más matizada. Al no haber sufrido la devastadora suerte de los templarios, esta orden se liberó resueltamente del peso del mito y de la leyenda, que, en cambio, condicionó profundamente a la orden caballeresca fundada por Hugo de Payns.
El Odo domus Sanctae Mariae Teutonicorum se inició en 1190 en San Juan de Acre, entre los ciudadanos de Lübeck y Bréme, y en pocos años se convirtió en una auténtica orden de caballería, que había hallado sus modelos de referencia en los templarios y en los hospitalarios. La orden fue aprobada en 1199 por Inocencio III, que reconoció su función y aceptó su jerarquía interna, estructurada en caballeros, sacerdotes, sargentos y cofrades. Los primeros eran los combatientes y se distinguían por el manto blanco con cruz negra que llevaban. En la cumbre había un cabildo general subordinado al gran maestre.
La orden de los caballeros teutónicos poseyó vastas extensiones en Palestina, Grecia, el sur de Italia y, sobre todo, Alemania. Su campo de acción fue, principalmente, la Europa del Este. Su ascenso estuvo fuertemente perturbado por los príncipes rusos y la resistencia de los grupos paganos, todavía muy extendidos. A partir de la primera mitad del siglo XV, la orden teutónica se restringió a Alemania, Austria y los Países Bajos. Finalmente, en 1834, fue suprimida por Napoleón y reconstruida en Austria por Francisco I.
A diferencia de las demás órdenes jerosolimitanas, que se basaban en un fuerte ecumenismo cristiano, los caballeros teutónicos se mostraron particularmente cercanos a una idea de nacionalismo germánico que los acompañó en todo momento en su experiencia cultural y religiosa. Sin duda, el aspecto místico que marcó su experiencia estuvo constituido por su profunda vocación de sacrificio, casi una angustia de búsqueda de la muerte en el combate, impregnada de una fuerte influencia pagana que caracterizaba todavía a cierto cristianismo nórdico. La descripción del paraíso tenía para los caballeros particularidades que conducían al Walhalla de Odín, reservado a los héroes y a los guerreros fallecidos en el campo de batalla.
Esta orden alimentó intensamente la mitología de tradición medieval que sirvió de base al nazismo. En efecto, la interpretación arraigada en una Edad Media legendaria, llena de mitos nórdicos, tuvo profundas influencias en el imaginario nazi, que creó relaciones entre los caballeros teutónicos y las SS, casi siempre privadas de base histórica, como veremos más adelante.
Algunos especialistas en esoterismo tienen la certeza, totalmente infundada, de que los caballeros teutónicos entraron en posesión del Santo Grial por intermediación directa de los sufíes, con los que mantuvieron intercambios culturales durante su actividad en Oriente Próximo. La reliquia habría pasado luego a manos del emperador Federico II Hohenstaufen, que habría mandado erigir la fortaleza de Castel del Monte para custodiarla.