Los Beati Paoli

esoterismo

Entrada de la gruta-tribunal de los Beati Paoli

Los Beati Paoli, también denominados vendicosi («vengadores»), constituían una asociación secreta que actuaba en Sicilia y que se convirtió en una leyenda de la que es difícil distanciarse para permitir a la historia expresarse sin el énfasis del mito.
La primera fuente que poseemos es muy antigua; se remonta a 1185, y está contenida en la Breve Cronaca di un Anónimo Monaco Cassinese (Breve crónica de un monje anónimo de Cassina): «Un nuevo tipo de hombres, que eran llamados «vengadores», nació en un lugar del reino, que el rey Guillermo mandó en parte detener y castigar con diferentes penas».
Por tanto, podemos estar seguros de que desde principios del siglo XIII los Beati Paoli formaron parte integrante de la historia local siciliana, aunque sin perder su relación con el universo del esoterismo y la leyenda.
Habría que esperar al siglo XIX para que suscitaran cierta atención por parte de los eruditos; sólo entonces historiadores y cronistas intentaron superar las imágenes tradicionales y las reconstrucciones fantásticas, en beneficio de la historia y la filología.
Con Gabriele Quattromani (1835), un oficial napolitano que servía en las tropas borbónicas en Sicilia, los Beati Paoli fueron observados bajo un punto de vista nuevo y salieron de una perspectiva histórica exclusivamente siciliana: «Durante los años que siguieron al siglo XV, surgió una secta que llevaba tiempo siendo ignorada y cuyo objetivo era castigar a los culpables que las leyes o la fortuna dejaban sin castigo».
Por otra parte, la idea del «otro tribunal» se descubre en otros lugares fuera de Italia, por ejemplo en algunas páginas de Engels, en las que se hace referencia a «comités secretos» que se activaban contra quienes no hacían huelga y contra las fábricas: acciones de represión e incluso asesinatos marcaban con sangre las luchas obreras inglesas.
Es evidente que, en lo relativo a los Beati Paoli, todavía hoy forman parte de la tradición siciliana: sus acciones ocupan un lugar destacado en el imaginario colectivo, alimentando leyendas y nuevos mitos.
Sin embargo, la investigación histórica requiere fuentes objetivas que puedan ofrecer las garantías necesarias para una reconstrucción concreta de los hechos.
La topología nos sitúa claramente en el camino: en Palermo se encuentra la calle y la plaza dedicadas a los Beati Paoli. Allí está la casa en la que, según una tradición que se remonta a finales del siglo XVIII, había una gruta en la que los miembros del tribunal se reunían para celebrar sus procesos. El Palermo subterráneo, de hecho, es rico en leyendas sobre los Beati Paoli: se trata de un conjunto de lugares en el interior de un amplio banco de caliza cuaternaria, donde se encuentran las denominadas «estancias de siroco», que en el siglo XVI eran utilizadas como refugios contra el calor estival. Según la leyenda, una de estas estancias del barrio Capo, en el interior de un sector utilizado como cementerio cristiano, fue la sede del tribunal de los vendicosi.