Le grand verre de Duchamp

esoterismo

Le grand verre

A menudo se han comparado la gran máquina descrita en En la colonia penitenciaria de Kafka y Le grand verre («El gran vidrio»), la obra abstracta de Marcel Duchamp. El gran vidrio está constituido por dos placas de vidrio superpuestas pintadas al óleo. La obra se yergue verticalmente en una sala del Museo de Arte de Filadelfia; mide 2,75 m de alto y 1,75 m de ancho. No se trata de un cuadro pintado sobre vidrio, sino de una obra sui géneris, en la que predomina la transparencia: las formas y los objetos presentes parecen colgar en un espacio vacío, paralelo. No hay figuras humanas, sino presencias ambiguas en las que la estructura mecánica se repite como leitmotiv, aunque las diferentes partes están dispuestas de tal forma que no ofrecen una visión coherente que pueda explicar ningún tipo de funcionamiento apto para producir una acción práctica.

El título original es más complicado que el que se ofrece habitualmente: La mariée mise á un par ses célibataires, méme («La casada desnudada por sus solteros, incluso»). Un título enigmático, difícil de interpretar.
Cuando se observa en su conjunto, pero también en los detalles, El gran vidrio constituye una metáfora alquímica muy clara. Tomemos, por ejemplo, La broyeuse de chocolat («La trituradora de chocolate») —dispositivo con tres rodillos que se encuentra en la parte inferior, en el centro de la obra—, que presenta singulares correspondencias con la muela de la Melancolía I de Durero. En la obra del artista francés, como en la de Kafka, hay elementos de comparación en los que el cociente alquímico parece convertirse en un instrumento de conjunción y significado gracias a la hipérbole psicoanalítica.
En El gran vidrio, la transfiguración tiene lugar en la broyeuse de chocolat, aparato sin fisonomía sexual particular, atanor en el que «la casada desnudada» podría hallar el sentido de su sacrificio, antes de ser fagocitada por las ruedas disgregantes de la máquina.