La fundación de la ciudad

La tradición esotérica sostiene que el lugar en el que se construye una ciudad nunca es elegido por casualidad, simbólicamente hablando; además, su fundación suele ir marcada por una forma de ritualización articulada y destinada a destacar los aspectos que gobernaban la relación entre el espacio y lo sagrado.

En general, bajo la óptica esotérica, los rituales relacionados con la erección de una construcción arquitectónica, o de un complejo más amplio, comprenden técnicas adivinatorias que tienden a verificar que la elección es aprobada por los dioses y los espíritus. En suma, una prueba destinada a demostrar que existe una relación entre el ser humano y lo sobrenatural. Una afirmación así atribuye a la construcción arquitectónica un aura sagrada destinada a caracterizar para siempre su estructura.

Esta particularidad es subrayada por dos claves de lectura: una puramente esotérica y otra dentro del ámbito de la antropología religiosa. En el primer caso, la construcción (casi siempre un templo, una tumba o un lugar vinculado al culto) es considerada una especie de libro teológico, un texto con un lenguaje simbólico que se despliega en las formas arquitectónicas y las decoraciones (como en el caso de las catedrales medievales), y, por tanto, su significado resulta accesible sólo para un reducido número de personas, aunque estas estén alejadas en el tiempo y en el espacio.

En el segundo caso, en cambio, el valor sagrado del lugar es conocido por toda la comunidad, y no hay mensajes codificados (por ejemplo, un cementerio o una iglesia de los cuales se considere únicamente el papel religioso). Incluso eneste caso, en el seno del edificio, en el conjunto arquitectónico o urbano, puede haber también símbolos, pero su significado oficial no es conocido y, sobre todo, su comprensión no se limita exclusivamente a un círculo reducido de personas. Todos los que pretenden conocer este contenido pueden hacerlo. Por consiguiente, el significado, en este caso, se denomina «exotérico», es decir, que no está dedicado a los iniciados.