La enigmática FERT

Cuando en el año 1363 el Papa lanzó una cruzada en Oriente para dar apoyo al emperador bizantino Juan V Paleólogo, amenazado por los turcos, el conde Amadeo VI de Saboya estaba demasiado ocupado en calmar las rebeliones subalpinas. Así no sólo tranquilizó al Papa acerca de sus intenciones, fijando la fecha de 1366 para una nueva expedición, sino que lanzó una llamada a los caballeros más valerosos para combatir a su lado. Eligió a catorce caballeros para formar una orden de valientes defensores de la fe. Una orden así habría tenido como símbolo un collar sostenido por tres cordoncillos, anudados con lo que se denomina hoy un nudo de Saboya, y la palabra FERT.

El término original procede del verbo latino ferre, es decir, «llevar» o «soportar». Se propuso que este término fuera adoptado para designar la fe dirigida a María. Los puntos aparecieron luego, transformando la palabra en un acróstico que ha asumido diversos significados a lo largo del tiempo. Una curiosidad: la inscripción FERT está presente en Spinazzola (Rávena), en la gran fuente Raica (llamada así por el nombre de un condotiero sarraceno). Para algunos quiere decir: Frappez, entrez, rompez tout («Golpead, entrad, rompedlo todo»); para otros: Fortitudo ejus regnum tenuit o Fortitudo ejus Rhodum fenuit, en referencia a una supuesta expedición de Amadeo VI a Rodas.

Existe una singular hipótesis según la cual «podría tratarse de una advertencia dirigida a Víctor Amadeo II, gran mujeriego, por parte de Sebastiano Valfré, su confesor beatificado: Foemina erit ruina fua. Más razonablemente, el acrónimo podría ocultar la frase Foedere et religione tenmur, que recuerda el espíritu caballeresco.

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