El rostro violento del esoterismo

La relación entre esoterismo y sociedades secretas dedicadas al crimen es más estrecha de lo que podríamos pensar a primera vista: algunos grupos criminales están estructurados y organizados como auténticas sectas, cerradas y gobernadas por reglas y leyes conocidas únicamente por los adeptos.
Además, el acceso a estos grupos presupone un recorrido iniciático salpicado de rituales dominados por el simbolismo y, en ocasiones, muy impregnados de elementos propios de la religión.
Incluso en los procedimientos normales que sostienen las actividades de estos grupos, todo se convierte en un mensaje que sólo quienes conocen el «secreto» de la organización criminal pueden interpretar.
Todo ello ha rodeado a estos grupos de un profundo halo mítico, confiriéndoles un aura en que verdad y leyenda se confunden.
Para buscar las raíces esotéricas más ocultas de determinadas organizaciones criminales, es necesario remontarse a los orígenes de lo que puede ser entendido como arquetipo de la relación entre esoterismo y criminalidad: la mafia.
Los legendarios Thug
Normalmente, la mayor parte de nosotros ha oído hablar de los thug a través de las reconstrucciones imaginarias del escritor Emilio Salgan. Los thug son un grupo estrechamente vinculado con el mito que, en ocasiones, es difícil situar con precisión en la historia. ¿Se trata, acaso, de una simple invención? No cabe duda de que existe una base histórica. En efecto, los thug eran una secta esotérica de la que tenemos información desde hace mucho tiempo: Herodoto cuenta que los miembros del grupo tenían la costumbre de utilizar como arma, además del puñal, un lazo de cuero con el que estrangulaban a sus enemigos. Sabemos que los thug llegaron a la India en el siglo IX, después de la expansión musulmana. Aunque profesaban la religión de Mahoma, formaban un grupo que defendía cierta libertad religiosa y había creado una forma de culto marcada por un fuerte sincretismo.
Su primer referente era la diosa Kali; se cuenta que fue esta divinidad, malvada y sanguinaria, quien creó la secta de los thug.
Estructurado según los dogmas más típicos de una secta esotérica, este grupo desapareció de la India durante el dominio inglés, o eso es lo que se dice. Los thug inspiraron a numerosos grupos autóctonos que luchaban contra los extranjeros.
El loto blanco
La sociedad secreta del Loto Blanco nació en 1280 en China y tenía objetivos principalmente patrióticos: por ejemplo, se alió en el siglo xvill con la Tríada en la lucha contra los mongoles. Estuvo activa en la defensa de las fronteras asaltadas por numerosos invasores que, por lo general, deseaban convertirse en ¡ los nuevos señores de China. Luego, la situación se volvió más estable y el Loto Blanco, como otras sociedades secretas, perdió poco a poco su esencia, y los restos del grupo se transformaron en bandas de asaltantes. Los aspectos religiosos e ideológicos desaparecieron, y sólo sobrevivieron las particularidades simbólicas que hacían del Loto Blanco un grupo esotérico cerrado a los observadores exteriores, sobre todo occidentales.