El mundo pagano de Stravinski

esoterico

Igor Stravinski

Existe una obra singular en la producción de Igor Stravinski (1882-1971) que ha sido calificada como influenciada por una matriz esotérica de tradición pagana: La consagración de la primavera. Este es el título más conocido, si bien sería más correcto traducir El rito de la primavera, porque en esta versión, efectivamente, la posible vacilación relativa a un universo eminentemente folclorico deja lugar a tonos mucho más reveladores de la dimensión de culto, de tradición pagana.
Presentado el 29 de mayo de 1913 en el Teatro de los Campos Elíseos de París, este ballet fue uno de los mayores fiascos de la historia de la música del siglo xx.
La referencia evidente al universo primitivo y a una dimensión entonces considerada como «bárbara» comportó una reacción igual de bárbara entre el público. Veamos cómo describió el acontecimiento Jean Cocteau: «La gente reía, escupía, silbaba, imitaba gritos de animales; tal vez el jaleo habría cesado si el grupo de estetas y algunos miembros de la orquesta, empujados por un celo excesivo, no hubieran replicado con insultos y amenazas dirigidos al público de los palcos».
La reacción del público fue provocada por la ruptura completa de la obra con los cánones tradicionales, tanto en la sonoridad como en los decorados, sin olvidar el tema, que, sin duda, desempeñó un papel crucial en la satanización del trabajo de Stravinski. La suerte del ballet cambió por completo al año siguiente y, a partir de ese momento, La consagración de la primavera ha pasado a engrosar el canon de las principales obras de la historia de la música.
La alusión al sacrificio, a la danza iniciática, a la muerte y al renacimiento de la naturaleza no se inspira simplemente en las formas del folclore, sino que intenta producir una dimensión esotérica en que los símbolos de la naturaleza ri-tualizados por la danza y la música entren en una obra mágica.
El ballet de Stravinski, en efecto, celebra un rito bárbaro y cruel, poniendo en evidencia el valor mágico de la primavera, pero la obra está organizada según un ritmo en el que nada es casual y todo está dominado por las prerrogativas del ritmo pagano.
La estructura de La consagración de la primavera, en apariencia elemental, puede ser percibida según un enfoque típicamente esotérico; de este modo, la muerte de la joven, sacrificada para favorecer el renacimiento de la naturaleza, no es ya un espectáculo pagano cruel, sino el diseño insinuado de la transmutación a la que puede conducir la música.
A través del símbolo, el ballet se desarrolla siguiendo una vía que se convierte, poco a poco, en una especie de recorrido iniciático destinado a conducir, a través de la metáfora del sacrificio, a la conciencia del papel determinante que desempeña la tradición en el mecanismo de los ciclos de la naturaleza y de nuestra existencia.