El Ku Klux Klan

esoterismo

Un miembro del Ku Klux Klan ordena un nuevo adepto

El Ku Klux Klan es una asociación secreta en todos los sentidos, cuya evidente matriz esotérica se expresa por el anonimato de los miembros y por el fuerte sincretismo característico de algunos de los ritos que practican.
El nombre podría proceder de la unión de la palabra griega kyklos («círculo») con el término anglosajón clan («grupo»).
El origen de esta sociedad secreta estadounidense se remonta a finales de la guerra de Secesión; durante esos inquietantes años, el Ku Klux Klan se opuso, junto con otras sociedades secretas, a la política de reconstrucción impuesta por el Congreso. La abolición de la esclavitud de la minoría negra fue uno de los aspectos más combatidos por los miembros del misterioso grupo.
Al principio, en Tennessee, algunos hombres cubiertos con una sábana blanca y sin ninguna organización se divertían asustando a los negros, haciéndose pasar por fantasmas de personas muertas durante la guerra. Luego las cosas cambiaron y los «fantasmas» se organizaron a través de la fuerte personalidad de N. B. Forest, un ex general del ejército sudista; hallaron un eco importante entre las clases populares.
Ocultando su identidad (como se sabe, los miembros del Ku Klux Man llevaban una túnica blanca y una capucha del mismo color) y recurriendo a rituales misteriosos, la asociación racista constituyó, entre los años 1868 y 1870, una fuerte oposición contra el Norte decidida a luchar contra la población negra.
Esta primera fase del Ku Klux Klan no duró demasiado tiempo, sólo se prolongó unos años, pero tuvo un fuerte recrudecimiento en 1915, cuando la asociación se reconstruyó inspirándose en las reglas de Forest, adhiriéndose a las angustias y los problemas generados principalmente por la fuerte emigración procedente de Europa.
El Ku Klux Klan asumió hasta la década de 1930 un papel nacionalista radical, no sólo contra la población negra, sino también contra las minorías religiosas y políticas que, según los defensores de la «raza» blanca y de determinados valores tradicionales, amenazaban la autonomía y la moral autóctonas. El grupo operó por todos los medios (homicidios y actos de violencia), lo cual condujo a la condena de numerosos adeptos.
Si bien hasta los años anteriores a la Segunda Guerra Mundial desempeñó un papel nada desdeñable, incluso en política, el Ku Klux Klan ha perdido toda su fuerza en la sociedad y sobrevive hoy gracias a la contribución de algunos defensores conocidos y controlados por las fuerzas del orden.
A pesar de ello, el aura esotérica de esta asociación no ha disminuido. Todo lo contrario: no ha dejado de aumentar; conserva aspectos muy inquietantes, como las interpretaciones anticientíficas de la superioridad de la «raza» blanca basadas en un simbolismo religioso fuertemente alterado y desviado de su vocación inicial.
La jerarquía del Ku Klux Klan

La dimensión esotérica del Ku Klux Klan aparece ya en su estructura jerárquica: en la época de su nacimiento, el grupo era designado por su fundador como «imperio invisible» y Forest se definta con el calificativo de «gran brujo». Cada estado del país era un reino, y cada uno de ellos era comandado por un «gran dragón», que disponía de ocho «hidras»; cada distrito era nombrado «dominio» y era dirigido por un «gran titán», que tenía seis «furias» a su servicio. El grupo operaba en total secreto y, a causa de esta particularidad, no es posible conocer con precisión el número de personas que estaban realmente vinculadas al Ku Klux Klan; se habla de unos 4 millones de asociados, una gran cifra, de la que sólo una parte ha actuado realmente bajo una capucha y blandiendo una cruz en llamas. La ceremonia, en particular durante la segunda fase de la historia del Ku Klux Klan, se servía de símbolos adoptados de la francmasonería y los rosacruz, y se apropiaba de manera desviada de algunos símbolos de la religión. Además, los miembros utilizaban un lenguaje secreto para comunicarse entre sí fuera de las reuniones reservadas.