¿Qué son los duendes?

En otros tiempos, incontables milenios antes de que los dinosaurios vagaran libremente por la Tierra, los seres mágicos eran los amos del mundo y fueron los creadores de todo lo que hoy podemos ver a nuestro alrededor. Eran (y son) los hijos dilectos de la Madre Naturaleza, y son tan polifacéticos como ella, en ocasiones bromistas, en otras vengativos, amigables, condescencientes, domésticos o letales, según su estado de ánimo o las relaciones que establezcan con los humanos.
En cuanto a la apariencia de los duendes -conocidos también bajo los apodos genéricos de “gente menuda” o “buenos vecinos”- existen tantas versiones sobre ella, como personas que afirman haberlos visto. Sin embargo, una de las teorías más difundidas al respecto sostiene que esa apariencia que se les adjudica no es, ni con mucho, la verdadera, sino que es un producto de las circunstancias en que se los ve, sumado al grado de fantasía, el nivel cultural, el temor y otros muchos factores que dependen del observador.
Según distintas versiones, la corpulencia de los duendes, por ejemplo, puede variar desde la talla de un hombre adulto hasta una estatura tan pequeña que les permite ocultarse detrás de un hongo o debajo de una hoja seca. Otra de sus cualidades es que no están sujetos a las leyes materiales que rigen nuestra propia existencia, por lo que pueden materializarse o desmaterializarse a voluntad, lo que hace aún más difícil estar seguros de lo que nos muestran nuestros ojos.
Desafortunadamente, el progreso tecnológico y la explosiva expansión de la raza humana, con sus ciudades ruidosas y la polución de sus ríos y mares, ha hecho que estas criaturas imprevisibles, pero íntimamente relacionadas con la Naturaleza, se fueran retrotrayendo del contacto humano, y hoy sólo es posible encontrarlas en lugares incontaminados, como praderas apartadas, grutas y cavernas poco frecuentadas y algunos bosques que aún no han sido hollados por pies humanos.

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