Los coblynan

Los primos galeses de los knockers reciben, casi incongruentemente, el nombre de coblynau, proveniente del término inglés cobbler, que significa, en realidad, «zapatero remendón».
También sus costumbres son ligeramente distintas, pues martillan afanosamente, haciendo creer a los humanos que allí el mineral es abundante, pero todo es una burla y pronto se pierden en el interior de la mina, en medio de grandes risotadas.
En realidad, no existen muchas referencias sobre personas que hayan visto frente a frente a los coblynau, excepto la de un tal Fergus Mathy, un veterano minero de la región de Cardiff quien, en una reunión de colegas relató:
…había seguido el ruido de sus piquetas hasta que, al volver un recodo del angosto pasadizo que seguía, me encontré de repente en una enorme caverna, totalmente tapizada de cristales de amatista, dd morado más puro que puedan imaginarse, y algunos de ellos más grandes que mi propia cabeza. Y en medio de la cueva, sentados sobre un cuarzo del tamaño de un carro, había tres coblynau mirándome.
Ninguno de ellos me llegaría siquiera a las rodillas, aunque todos tenían la apariencia de viejos y curtidos mineros. Los miré uno por uno, deteniéndome en el del centro, que parecía el jefe; estaba sentado con las piernas colgando sobre el borde de la amatista, vestido con un raído pantalón atado a media pierna, con un chaleco de cuero sobre el fornido torso desnudo, y cubría su cooeza con un pañuelo amarillo con círculos rojos. Sostenía sobre sus rodillas un pequeño yunque, de no más de una pulgada de largo, sobre el cual afilaba una minúscula piqueta para su compañero, mientras el tercero esperaba su turno para que hiciera lo mismo con la suya.
Me quedé tan sorprendido ante su presencia -confesó el veterano minero-, que se apagó la vela que llevaba en mi candil, y cuando logré encender otra, los tres coblynau habían desaparecido, y lo único que pude escuchar fueron sus risos desvaneciéndose en la oscuridad…

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