Los bastkumbassa

duendesExtendidos en una vasta región de Europa y Asia que abarca desde Ucrania hasta el este de Irak y desde Siria hasta Georgia, los bastkumbassa son, físicamente, duendes de una estatura que oscila entre 1 y 1,20 m de altura, sumamente fuertes y bien proporcionados, siempre dispuestos al trabajo y humildes en cuanto a las remuneraciones, ya que se limitan a aceptar algo de comida y, eventualmente, un cuenco de leche o un vaso de cerveza.
Sin embargo, quizás el servicio más importante, muy apreciado y hasta reverenciado por el pueblo musulmán, es el control del tiempo meteorológico, ya que son capaces de manejar a voluntad las precipitaciones pluviales, por lo que se recurre a ellos cuando se requieren lluvias para las cosechas y, paradójicamente, también cuando se desea que cese una temporada excesivamente tormentosa.
En la región de Bitlis, Turquía, durante una temporada de sequía especialmente prolongada, los campesinos decidieron ofrendar a Kara-kam, por entonces rey de los bastkumbassa, una virgen en matrimonio, a fin de que hiciera llover para irrigar las cosechas, que ya estaban a punto de perderse definitivamente.
Según lo prometido por Kara-kam, las lluvias comenzaron puntualmente al día siguiente, recuperando los sembrados y poniendo a los campesinos muy contentos. Sin embargo, al llegar a su morada subterránea, el rey de los duendes notó que la muchacha que le había sido entregada como parte del trato se mantenía apartada de él, y que lágrimas de angustia y de dolor rodaban por su rostro. Compadecido, preguntó a la niña qué le sucedía y ella le confesó que estaba perdidamente enamorada de un joven del pueblo, quien le correspondía plenamente, y que moriría si el rey la seguía reteniendo contra su voluntad.
Aquella confesión despertó en el bastkumbassa una furia terrible contra los aldeanos y decidió castigarlos; para ello, mandó a algunos de sus subditos a buscar al joven enamorado, desposó él mismo a la feliz pareja, obsequiándoles una hermosa mansión en un lugar seguro, e inmediatamente hizo que las tormentas arreciaran a tal punto, que en pocos días todos los campesinos habían perecido ahogados en el enorme lago que se formó, que hoy se conoce como Lago Vaan.

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