Hechizos, conjuros y brujerías a traves de la historia

Prehistoria

Durante el curso de las indagaciones históricas, los científicos a menudo se han topado con testimonios sobre la magia.
En las grutas de Lascaux, de Altamira, Montespan, se han encontrado representaciones que tenían todos los «crismas» de las obras religiosas mágicas. Es ya una certeza que en los cultos prehistóricos, como por otra parte ocurre entre todos los pueblos sin escritura, la religión y la magia se encontraban indisolublemente unidas.
Imaginad al hombre prehistórico, indefenso, que debía combatir para sobrevivir contra las fieras y los agentes atmosféricos. ¿A quién podía pedir ayuda?
La ayuda debía provenir sólo de su interior, y así nació la magia. Me pregunto si en aquella época se practicaría el hechizo de amor.
Analizando la vida de aquellos tiempos, el amor no desempeñaba un papel fundamental; en efecto, la función de la mujer estaba ligada meramente a la reproducción.
La necesidad para el hombre prehistórico de procurarse el alimento y por consiguiente combatir contra las bestias feroces, o la necesidad de hacer frente al enemigo, hicieron nacer los encantamientos contra las fieras.
Las representaciones encontradas consisten en pinturas o esculturas reproduciendo animales que después eran golpeados con armas rudimentarias. Por tanto los magos prehistóricos habrían tratado de esculpir en la estatuilla los animales a cazar. Esto naturalmente acaecía antes de la caza, con rito propiciatorio. La imagen se convertía en el soporte necesario para la acción. En el espíritu mágico esta representación es útil puesto que creando una imagen mental en el pensamiento, ya sea del enemigo o del animal, el hombre aumentará considerablemente su fuerza al enfrentarse a ellos.
De aquí deriva la necesidad por parte del artista mago de imaginar en todos los detalles el resultado de su acción.
Decía antes que se han encontrado estatuillas representando osos o leones en cuyo cuerpo se notan todavía huellas de golpes violentos, no dados al azar, sino en puntos muy precisos como la cabeza, las ancas, el corazón; las zonas en los que el golpe de lanza podía ser mortal.
Parece seguro que mediante las estatuillas los operadores mágicos de aquella época quisieron auspiciar la reproducción de los animales domésticos: de ello son testimonio las estatuillas de bisontes de arcilla, o las acémilas representadas en estado de preñez.

Egipto

En la civilización egipcia existían los magos profesionales y las prácticas de hechizo estaban muy difundidas, especialmente en el campo político.
Algunos conspiradores habían urdido una conjura para matar mágicamente al faraón Ramsés III con la ayuda del procedimiento clásico de la figurita de arcilla atravesada.
Por motivos religiosos y políticos el gran Sacerdote de Amón quería matar al faraón Akhenatón, culpable de haber destronado el culto del estado sustituyéndolo con la adoración al dios Atón. Habiendo descubierto sus intenciones, el faraón, cogió al sacerdote «con las manos en la masa» justo cuando estaba preparando la fatídica estatuilla.
De los papiros egipcios se pueden obtener centenares de procedimientos mágicos tendentes a favorecer el amor.
En el museo del Louvre se conservan numerosos ejemplares de figurillas mágicas para hechizos.
Tendría cierto sentido hablar de la llamada «Maldición de los faraones». Algunas tumbas, en particular la de Tutankamon, habrían sido cargadas mágicamente por los sacerdotes, a fin de golpear con maleficios a cualquier que intentase violarlas.