Ceremonia para una unión verdadera

Hoy en día, las tentaciones mundanas, las envidias y los problemas económicos hacen difícil la duración de las parejas que, muchas veces, discuten por nimiedades y terminan alejándose definitivamente.
Para lograr que, a lo largo de los años, el vínculo se haga cada vez más sólido, se puede realizar un ritual de amarre blanco.
• Consiga una estampa de San Valentín y ubíquela en un altar. Vierta, en un cuenco, agua y aceite, y coloque, debajo, un pape! con su nombre y el de su amado o amada.
• Encienda tres velas rojas y tres de color rosa alrededor del cuenco. Una vez encendidas, eche en el cuenco tres granos de sal gruesa y diga:

Sal de la unión, aleja de nosotros la discordia.
San Valentín, une lo que nadie puede unir.
Que la pareja de (diga su nombre y el de su pareja) perdure más allá del tiempo.
Que sortee todos los peligros de la carne y salga indemne
Por Jesucristo que vive y reina.
Amén.

• Una vez terminada la ceremonia, es muy importante que deseche los restos de vela en una corriente de agua y vierta el agua con el aceite y la sal en la tierra.

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