La mandrágora

hechizosTodos aquellos que poseen una mandrágora piensan que un día u otro conocerán la fortuna. Muchos hablan de ella pero pocos la conocen.
¿Qué es la mandrágora? Una planta de la familia de las Solanáceas semejante a la belladona. La mandrágora, que crece en las regiones cálidas, tiene una raíz tuberosa, cubierta de pelos. Sus hojas ovales son de color violeta o azul oscuro. Sus frutos, bayas blancas o rojas, son gruesos como huevos de pájaros. Nace en lugares con poca luz.
En la antiguedad y en el Medievo la mandrágora era usada como anestésico. En las prácticas mágicas es utilizada comunmente como amuleto o como ingrediente en las prácticas de amor.
Las leyendas medievales quieren que nazca espontáneamente, bajo el patíbulo de un condenado a muerte, generada por la última gota de esperma del hombre.
La mandrágora lleva el nombre de pequeño hombre porque su raíz tiene la forma de un hombre y a veces posee una ramificación que podría representar el sexo masculino.
Parece desde luego que algunos mercaderes cogiesen las mandragoras y modelasen su raíz a fin de obtener la semejanza antropomórfica con el hombre.
Dado que ya no existen los patíbulos, habrá que coger la planta en cavernas o en cementerios húmedos y oscuros.
El momento más propicio es el viernes, a medianoche, cuando la luna desciende. Es de buen augurio degollar un pollo negro y trazar con el dedo teñido en sangre un círculo mágico.
El uso de esta planta está frecuentemente difundido para filtros amorosos (el vino aromatizado con canela, nuez moscada y corteza de cedro, unido a esta raíz tiene resultados extraordinarios). Esta planta en efecto tiene el don de hacer viriles a todos los hombres.
Para hacer que una mujer se vuelva amorosa bastar envolver en una prenda que le pertenezca un pizco de raíz de mandrágora. Confeccionar este amuleto el viernes a la hora de Venus, bajo la constelación de Tauro.Esta operación puede tener lugar también bajo la constelación de la Luna; en este caso el encantamiento se produce más deprisa.
Cosed un saquito y meted en él el susodicho material: podréis estar seguros de conservar el afecto de la mujer que amáis.

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