La defensa psíquica

El hecho de que se pueda actuar a distancia sobre otra persona implica necesariamente la posibilidad de ser objeto de sugestión. Yo he examinado ya cómo algunas personas, valiéndose de la propia personalidad, muy fuerte, pueden a veces incluso sin darse cuenta, practicar la influencia a distancia. No hay que olvidar que a nuestro alrededor existen millones de individuos que están familiarizados con los hechos psíquicos. Cuando los amuletos no bastan para inmunizarnos de ataques psíquicos, es preciso, en lo posible, permanecer vigilantes. Una actitud psíquica de defensa funciona mejor que muchos amuletos.

Cuando tengamos la certeza de una tentativa de hechizo, es necesario reaccionar rápidamente haciendo volver atrás el proceso que ha originado el maleficio.

Es más bien fácil descubrir a la persona que tiene interés en dañarnos; puede ser un rival en negocios, en amor o un profesional del hechizo. La primera barrera a reforzar es la psíquica, sabemos en efecto que los momentos de depresión son los más favorables para los ataques ajenos. Evitemos, siguiendo también un régimen alimenticio razonado, sucumbir a los abatimientos. Al mismo tiempo aprovechemos para aislarnos; encerrados en nuestro mundo interior, insensibles a los estímulos externos, estaremos especialmente protegidos.

Estos preciosos momentos de reposo permitirán constituir nuestro patrimonio de energas psquicas, gracias a las cuales podremos hacer frente al adversario. Un secreto fundamental es el de no dejarse atrapar nunca por la cólera. No dispersando las energas psíquicas, se podrá tratar de influir en el adversario con el fin de anular el proceso maléfico.

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