Hechizo para neutralizar enemigos encubiertos

Para prevenir acontecimientos fatales e impedir que los genios del mal se introduzcan en su vida por medio de personas que recién conoce, celebre esta ceremonia contramaléfica cumpliendo paso a paso la siguiente fórmula mágica.
Este conjuro se realizará al atardecer, cuando el Sol esté por ocultarse.
• Vístase de blanco. Asegúrese que puertas y ventanas estén bien cerradas.
Extienda un paño rojo intenso en el suelo. Siéntese frente al mismo en dirección Noreste. Coloque un incienso, una vela roja y una de color violeta en el centro del paño. Enciéndalos.
• Forme un círculo de metal alrededor de las velas. Use piezas de oro o plata o en su defecto se podrán utilizar monedas, clavos y cuchillos.
• Tome entre sus manos a la altura del pecho, un plato lleno de sal. Incline su rostro hacia el plato lo más próximo posible para embeberse de toda la pureza del mineral. Repita esta operación tres veces.
• Luego junte las manos para orar. Invoque en voz alta a San Átalo y enuncie su conjuro todas las veces que sea necesario hasta que sólo su propia voz sea la que dirige la fuerza del destino y doblegue la energía maligna de su enemigo encubierto:

San Átalo, sé mi intermediario para que el mal se aleje de mi vida. Señor mío, me entrego confiadamente a tus manos; haz de mí lo que quieras, dame tu amor y junto con él la fuerza necesaria para no arrepentirme jamás de hacer el bien y defenderlo de la garra destructiva del mal que, encamado en el débil cuerpo humano, destruye vidas y expande sufrimiento por doquier. Vete, vete, fuerza dañina; disuélvete en tu propia esencia, desaparece de este mundo, con el poder de este conjuro.

• Cuando concluya el conjuro, levántese y presiónese en el pecho con ambas manos. De esta manera sellará su alma. Deje arder las velas hasta que se extingan. Luego, desarme el altar y guarde los objetos utilizados en un cajón de madera, envueltos en un papel blanco.

Cómo defenderse de los hechizos