Los excesos que pierden al nativo de Cáncer

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Ashley Tisdale, nativa de Cáncer

El equilibrio no es precisamente un rasgo que caracterice a los nacidos bajo el signo de Cáncer. Lo normal es que éstos tengan épocas de total descontrol en las que se dejen llevar por sus apetencias, igualmente desequilibradas. Asaltar la nevera a menudo, inflarse de dulces o de chocolate, son algunas de las compulsiones más típicas de estos nativos. Algo que, por descontado, no favorece su salud física. Es probable que un signo tan sensible como este, en un momento determinado experimente una apetencia que resulte certera, por ejemplo de determinado alimento que contenga una sal mineral que de verdad le hace falta, pero como Cáncer no es capaz de controlarse, acabará por atiborrarse de esto y al final su organismo tendrá exceso de la citada sal.
La pereza, la autoindulgencia y la pasividad afectan frecuentemente al nativo del signo, que ve cómo su cuerpo aumenta de peso y no hace nada por evitarlo. Dormir demasiado es uno de los excesos que experimentan muchos individuos cancerianos.
Otra de las cosas que Cáncer suele hacer, especialmente la mujer, es cuidar con exageración a los demás, olvidándose de cuidarse ellos mismos. Ante un frío repentino, el Cangrejo será capaz de abrigar a toda su familia en un santiamén, mientras él o ella se agarran un buen constipado.
Pero sin duda uno de los mayores defectos de Cáncer es dejarse llevar por su turbulento mundo emocional, algo que le puede provocar ataques de ansiedad, de pánico o, incluso, de epilepsia.

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