Unos magos que siguen provocando polémicas

Al leer estas recetas mágicas de san Alberto no puede uno por menos que pensar que fue un hombre con extraordinario sentido del humor y que a través de ellas quiso burlarse de sus ignorantes contemporáneos. Si no fue así, no es de extrañar que siglos más tarde se horrorizaran los sabios científicos al leer su libro y declararan que todos los magos fueron unos perfectos estúpidos.
Ahora, para dar fin a esta parte del sitio dedicado a la magia y a los magos, y antes de pasar al siguiente, que tratará de la brujería y de las brujas, convendría conocer el origen de este término y algo acerca de los magos más famosos de la historia, que según la tradición llegaron a Belén guiados por una estrella para adorar al niño que acababa de nacer en un establo.
Se da el nombre de mago, en la actualidad, a quien practica la magia, pero deriva de los sacerdotes persas, adoradores del Sol y de las fuerzas de la naturaleza además de grandes conocedores de las matemáticas, la astronomía y la alquimia que vivieron de los años 500 a.C. al 200 d.C. Eran también excelentes astrólogos, a los que llamaban los príncipes y personajes importantes de Persia para que les preparasen su horóscopo.
Se dice de aquellos magos que utilizaron al final de su carrera las prácticas supersticiosas que se propagaron por Oriente. Llegaron al mundo occidental y se comenzó a dar el nombre de magos a quienes presumían de poseer facultades psíquicas y de comunicarse con los demonios. A este grupo de sabios debieron pertenecer los Magos mencionados en el Nuevo Testamento, sin especificar cuantos fueron en realidad.
En las tradiciones cristianas de Oriente se dijo algún tiempo que fueron doce, aunque algunos mosaicos bizantinos muestran solamente once. A partir del siglo VI, la Iglesia de Occidente redujo a tres los Magos, identificándolos con los tres aspectos de la Santísima Trinidad. Ya en el siglo IV, la emperatriz Elena, madre de Constantino, se había interesado en el tema y viajó, con este fin, a Tierra Santa. Declararía después que halló el lugar exacto del nacimiento de Jesús y que mandó construir una iglesia en el lugar y realizar excavaciones.
Como aparecieran los restos de tres hombres, decidió que eran tres Reyes Magos, asesinados por órdenes de Herodes cuando abandonaban la casa de éste. Los restos hallados por Elena pasaron a Constantinopla, y de allí a Milán, de donde fueron llevados en el siglo XII a Colonia. Fue entonces que se dijo que los Magos se llamaron Melchor, Gaspar y Baltasar, con base en una leyenda descrita en el año 735 por Beda el Venerable. Algunos ocultistas medievales afirmaron que Baltasar fue un gran astrólogo que mantenía estrechas relaciones con colegas de la India, que Melchor era un clarividente a quien sus contemporáneos llamaron «Sol viajero», porque aportaba a donde fuera la luz de su vasto saber. En cuanto a Gaspar, era un hombre sumamente hábil que sabía allanar el camino a sus compañeros.

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Los magos más famosos de la historia son aquellos que, guiados por una estrella, llegaron al establo donde acababa de nacer Jesús, el niño a quien iban a adorar.

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