Un mago como pocos: Alberto de Colonia

Por considerarlo uno de los hombres más sorprendentes de la Edad Media, se añadirá algunas notas a lo dicho en páginas anteriores sobre Alberto Magno, nacido en 1193 en la aldea alemana de Lawingen, a orillas del río Danubio. Fue fraile dominico, teólogo, filósofo y experto en diversas ciencias. Destacó al difundir las doctrinas escolásticas en las universidades de la Sorbona, Ratisbona, Estrasburgo y Colonia y tuvo entre sus alumnos más distinguidos a Tomás de Aquino. Pero donde alcanzó la fama y demostró lo listo que era fue al internarse en terrenos de la magia sin sufrir por ello persecuciones.
Así como en la época medieval realizar prácticas que pudieran pasar por mágicas, o escribir sobre ellas, era abrir uno mismo las puertas del calabozo, de paso para la hoguera que todo lo purifica, Alberto no sólo realizó un sinfín de experiencias, entre las cuales fue la alquimia la menos peligrosa, sino que redactó un curioso recetario del que se dieron algunos ejemplos en páginas anteriores y que, por considerarlos divertidos, se ofrecerán otros más sin perder tiempo.
Se dirá antes que en 1248 se retiró Alberto a un monasterio cercano a Colonia, donde escribió sus famosos Admirables secretos del Gran Alberto, obra en la que iban de la mano lo grotesco con lo sublime. Murió en 1280, habiendo sido conocido en vida en toda Europa como Alberto de Colonia y Alberto Magno y más tarde como san Alberto, cuando la Iglesia lo canonizó a pesar de haber sido todo un mago. Son cosas que pasan.
De como influyen los planetas en las personas. El más lejano, oscuro y pesado de los planetas es Saturno, y aquél que nace bajo su influjo será de cuerpo moreno, cabeza grande, cabellos y barba negros y el estómago reducido. Será un ser malvado, melancólico y de carácter iracundo. Odiará lo mismo el lujo que la lascivia. Como se ve, el hombre de Saturno llega al mundo provisto de los peores vicios del cuerpo y del alma.
En cuanto a Júpiter, planeta dulce y cálido, concede al ser que nace bajo su signo un rostro hermoso con ojos bondadosos y claros, barba redondeada y buen temperamento. Sus dos dientes centrales superiores son grandes y separados, de manera armoniosa. Su tez es blanca y rosada. Su alma honesta. Gozará de larga vida y será amigo de hacer el bien.
El que nace bajo el signo de Marte, planeta seco y caluroso, es de color rojizo de cara. Sus ojos son pequeños, el cuerpo encorvado y tosco. No es persona constante, pero sí carente de pudor, fácil de enfurecerse, llena de soberbia, amiga de sembrar discordias.
El Sol es el ojo y la luz del mundo. Dota a quien llega a la vida bajo su influjo con un rostro agraciado, grandes ojos, cabellos largos y barba sedosa. Se ha dicho, equivocadamente, que el ser dominado por el Sol es hipócrita. Algunos afirman que ama las ciencias y que posee gran sabiduría. En opinión de otros, es piadoso, amante de la bondad y siente un gran odio hacia los malvados.
Hermoso, de cejas carnosas y prominentes, es el ser de Venus, astro bienhechor. Su estatura es mediana y su alma sincera. Le agradan la música, el placer, las diversiones y la danza. Se muestra siempre agradable con los demás.
Dicen los astrónomos que Mercurio está cerca del Sol, del que recibe la luz antes que nadie. Esto hace que el ser nacido bajo su signo tenga estatura proporcionada y sea su alma prudente, sutil, amante del estudio y de la filosofía. Es persona que se expresa con sensatez, que jamás alcanza la riqueza pero se hace de buenos amigos. Es sincero, mantiene su palabra y es incapaz de cometer traición.
Siendo la Luna un astro más agitado que los otros, convierte al hombre en un ser veleidoso, sincero al hablar pero ajeno a lo demás. Agradable y mediocre al mismo tiempo. Sus ojos son desiguales.
Estos cuerpos celestes influyen y se comunican por medio de una virtud divina. Puede afirmarse, sin temor a cometer un error, que las cosas de la Tierra están regidas por las potencias superiores y que cualquier sacrificio que se haga en el mundo no podrá impedir que se ejerza la influencia de los cuerpos celestes.

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