Otros ritos mágicos de Oaxaca

Para los indígenas que viven en las montañas casi inaccesibles de Oaxaca, el culpable de que cometamos a veces actos ajenos a nuestra voluntad es el Nahual. Es una especie de «otro yo» que otorga el diablo a quien acaba de nacer y le permite disponer a su capricho de esta persona, en su infancia o en su edad adulta. Puede el diablo matarla a través del Nahual, si así le place, o, por el contrario, tratarla con mucho amor y deferencia.

Suele rodearse la casa donde nacerá un nuevo ser con un círculo de ceniza y, al cumplir ocho meses de edad, será llevado al monte y dejado solo toda una noche. De esta forma entrará en contacto con su Nahual y se decidirá su futuro. Algunos indios tienen como espíritu protector al propio rayo” y se convierten en seres poderosos pero con ciertas debilidades: pueden pasar a depender del hombre que fue capaz de aprisionar su Nahual.

Otra curiosa práctica mágica es la del pedimento, o petición que se hace a la Virgen —sustituto de los antiguos dioses— a manera de juego. El joven que desea casarse debe dar un paseo tomando del brazo a una mujer imaginaria, o puede ofrecer billetes de lotería o cualquier objeto inexistente.

La petición será escuchada y concedida por la Virgen únicamente si el juego se realiza con gran convicción. ¿Resulta este rito una simple sustitución de un viejo concepto mágico por otro en el que intervienen una variedad de elementos modernos?

El temor que sentía el hombre que vivió antaño hacia el brujo y la magia se tiene ahora ante el científico y la técnica moderna, que tiene también algo de magia. El respeto ante el antiguo brujo se siente por el médico, en quien sintetiza todo el saber universal.

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