No vino al mundo en una familia como Dios manda

Su madre, condenada por robo a pasar una temporada en la cárcel, la abandonó cuando Charles tenía ocho años de edad. Lo llevó con ella a vivir en tugurios y hoteles de mala muerte en los que compartió su existencia con una larga lista de amantes sucesivos. Ala edad de diecisiete años, Manson fue condenado a tres años de prisión por robar un automóvil que le había gustado. Casó a los veinte, al salir del reclusorio, pero regresó a él estando su mujer encinta. No pudo conocer a su hijo, porque ella y el bebé murieron en el parto.
Se sentía rechazado por la sociedad, porque le había arrebatado a su esposa y a su hijo. Decidió entonces luchar contra el mundo hostil que le rodeaba, con la ayuda de algunas muchachas que se convertirían de inmediato en sus incondicionales. Un día que había encontrado una Biblia en la biblioteca del penal la leyó con tal entusiasmo que nació en él una enorme afición por las profecías. A esto había seguido la lectura de diversos libros sobre ocultismo y magia —uno se pregunta qué diablos tenían que hacer estas obras en una cárcel—, además de varios manuales sobre el dominio de la voluntad y de hipnotismo.
Debía ser Charles Manson un superdotado, porque de la lectura de los libros aprendió a mandar sobre los demás. Y cuando abandonó la prisión siguió muy firme su afición a los libros de magia y satanismo. Tuvo ocasión de leer la otra Biblia, la de la iglesia luci-feriana, y se instaló poco después en el rancho Spawn Movie. Se dedicó a exponer sus teorías sobre el mundo del mañana. No le faltó público entre los jóvenes que habitaban en el lugar. Les explicó que habrá muy pronto un mundo que estará más allá del Bien y del Mal, donde la magia podrá desarrollar todo su poder.
Compuso discursos exaltados e incluso una música alucinante que esperaba convertir en disco que lo sacaría de la miseria. Fue a ofrecer su composición a un representante de artistas. Era Terry Melcher, hijo de la cantante de cine Doris Day, que vivía en el 10050 de Cielo Drive, precisamente, cuando no llegaban aún a habitarlo Román Polanski y Sharon Tate. Como Melcher cerrase la puerta a Manson, de malos modos, su casa se convirtió en el símbolo de las muchas decepciones sufridas por Manson y en el objetivo de su venganza. Tal vez fue previendo lo que podría suceder que Melcher abandonó la casa. Polanski y su mujer llegaron a ella muy ajenos a lo que les esperaba, afirmaría la polícia.
La noche del 8 de agosto de 1969, una vez asesinados brutalmente Sharon Tate y sus amigos invitados, Manson encendió unos cirios negros sobre sus cuerpos mutilados. Con tan singular misa negra, creyó encontrar finalmente el sentido mágico de su existencia. Había realizado un horroroso sacrificio en honor de Satanás.
satanismo
Primer plano del tristemente célebre Charles Manson. A la izquierda, el demonio en persona con el aspecto parcial de macho cabrío con el que presidía el «sabbat» en la brujería tradicional de Occidente.

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