Las recetas mágicas de san Alberto

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Muchos han recurrido a los brebajes y unturas mágicos para intentar, con mayor o menor fortuna, ganarse el amor de la mujer que los vuelve locos, pero, según algunos, no falla tomar sebo de un macho cabrío, untarse el miembro con él y copular seguidamente con la mujer quien, traspuesta, no amará jamás a ningún otro hombre.

Estas páginas están dedicadas a la magia blanca, aquí citaremos la figura de san Alberto, más conocido como Alberto Magno, autor de unas recetas mágicas para realizar hechizos que serán dadas a continuación:

Uso práctico del excremento de las lagartijas

«las damas de edad madura que desean mantenerse hermosas tomarán muy en serio el excremento de las lagartijas, que elimina toda clase de arrugas y vuelve la piel blanca como la leche. Puesto que la mujer es el mayor placer que Dios concedió al hombre, deseo ofrecerle una receta para aumentar su belleza, la cual es mejor que nada existente en el mundo para conservar la hermosura y el buen color. Esta es la forma de preparar la receta, que tantos beneficios proporcionará al bello sexo:
Se toma excremento de pequeñas lagartijas y se mezcla en partes iguales con huesos de sepia, sarro de vino blanco, cuerno de venado raspado, coral blanco y harina de arroz. Se tritura largo rato, se criba menudamente y se deja en remojo toda una noche en agua destilada con igual cantidad de almendras, babosas de vid y flores blancas. Se le añade una cantidad proporcional de miel blanca y se vuelve a triturar la mezcla. Se conservará ésta cuidadosamente en una vasija de plata o de cristal bien limpia. Una mujer puede frotar su rostro, manos, senos, cuello o cualquier parte del cuerpo con el ungüento y verá cuan infalible es esta receta que la hará más bella.»

Positivas virtudes de la orina

En su tratado sobre las enfermedades, Galeno se refirió ya a las virtudes de la orina. Se hablará aquí de otras que no mencionaba el ilustre médico, que mostrarán los efectos maravillosos de la orina cuando es aplicada en el cuerpo o ingerida. «La orina es a la vez caliente y amarga. Es más valiosa que cualquiera de los secretos de Andróma.co y de Rufo, porque sus remedios fallan a veces y eso no sucede con aquellos en los que figura la orina, única por sus propiedades. A pesar de que resulta repugnante beber la orina, es el mejor de los remedios. No existe uno mejor en el mundo, puesto que cura la tina y las úlceras de las orejas y las llagas del cuerpo.» Al lector le agradará saber cuáles son las virtudes de la orina, y vamos a complacerle.
«En las islas de la Iberia viven serpientes y otras bestiolas ponzoñosas cuya mordedura resulta siempre mortal. Después de meditar largo tiempo sobre el remedio más adecuado, los médicos han llegado finalmente a descubrir con éxito esta receta: se toma hojas de bollón blanco, de la hierba cariofilácea, de grosella roja, y se ponen a cocer con una cantidad proporcional de vinagre fuerte y de orina de hombre. Se deja consumir la pócima hasta la mitad. Con las hojas mencionadas se preparan fomentos para frotar la mordedura de la serpiente. Si el veneno actuó ya y fue absorbido por el cuerpo déle a beber medio vaso de esta mezcla al enfermo, y éste sanará sin mucho tardar.»

Virtudes de la saliva humana

La saliva del hombre puede ser de tres clases. Una es la que aparece después de comer, que bien poco tiene de provechosa. La de un hombre en ayunas que pasó largo tiempo sin probar bebidas posee grandes cualidades. También carece de valor la saliva que se produce después de la digestión.
«Si se deja caer la saliva sobre las serpientes y otros reptiles, los mata sin mucho tardar. Yo mismo he matado con mi saliva grandes reptiles, con sólo tocar su cuerpo con un bastón untado de saliva. Es sabido que las nodrizas curan las inflamaciones, los granos y la sarna de los niños que amamantan con sólo frotar su piel con saliva. La saliva es también maravillosa para que un tumor madure y supure. Los árabes afirman que, mezclada con mercurio, la saliva detiene los ímpetus, la maldad y otras cosas, con sólo aplicarla en el cuerpo. Puede curar también a un hombre enfermo de peste.»

Virtudes de los gusanos de tierra

De cualquier manera que se tomen, los gusanos de tierra resultan de gran valor en la medicina. Galeno jamás experimentó con ellos, pero por haber leído a Dioscórides decía que si se trituran los gusanos de tierra y se aplican al instante sobre nervios cortados, vuelven a juntarse al poco tiempo. Cocidos con miel, una vez cortados en pedazos se beben y sirven para curar la retención de orina, por tenaz que sea ésta.
Cocidos con grasa de ganso, los gusanos de tierra calman el dolor de oídos. Y si se hierven con aceite calman el mal de muelas, una vez que se introduce la mezcla en el oído opuesto. Además, bebida con vino tritura las minúsculas piedras que pueda tener una persona en su vejiga. Galeno decía que los gusanos machacados y bebidos con agua de miel curan en muy corto plazo la ictericia. Algunos médicos, para no contrariar al enfermo, le dicen que los tome convertidos en polvo, pero se abstienen de indicar cuál es el mejor momento para tomar la pócima.

Otros secretos que debe conocer el lector

Decía Plinio que si tomamos un hueso grande que tienen las ranas en su costado derecho y lo dejamos caer en el caldero con agua hirviendo, dejará de hervir el agua al instante. Y así seguirá mientras permanezca el hueso de la rana en el asna. El mismo autor decía que hay otro hueso en el costado izquierdo, opuesto al primero pues hace que el agua fría comience a hervir. Este hueso recibe el nombre de opocino y calma la rabia de los perros. Aquel que beba vino que contenga tal hueso dentro, se sentirá excitado para el amor. Si sujeta el hueso al muslo, o cerca del sexo, sentirá una fuerte lascivia.
Cuando se quiere que una persona hable mucho, bastará con darle a comer la lengua o el corazón de un perro. Si se la quiere volver sabia, se le dará a comer un ruiseñor. Se verá así que conviene utilizar las propiedades que distinguen a cada uno de los seres, para que comunique sus propiedades al sujeto al que se le aplique. Lejos de perjudicarlo, le harán un gran bien.
Decía Galeno que el basilisco, ave de color blanquecino con tres pelos en la cabeza, muere en cuanto un hombre lo ve, y de igual manera muere el hombre que escucha sus gritos. El mismo autor añadía que el basilisco envenena a los animales que comen de su carne estando muerto. Otros autores han escrito que si una mujer que cría a una niña mayor de dos años pone algo de su leche en un frasco de cristal y se coloca abierto a la entrada de un palomar, las palomas se abstendrán de moverse del sitio y se multiplicarán hasta no caber dentro. Se dice también que a la persona enferma del estómago que cuelgue del cuello un hueso de muerto se le calmarán sin tardar mucho los dolores.
Si un diente de niño pequeño se incrusta en plata y se cuelga del cuello de una mujer, le impedirá quedar embarazada. De igual manera, la mujer que beba una vez al mes un vaso de orina de mula no concebirá en ningún momento. Tampoco quedará en posibilidad de quedar encinta la mujer que envuelva en un paño semillas de uva y se lo aplique frecuentemente a la sien izquierda.
En otros tiempos se tenía la certeza de que la mujer que cuelgue del cuello el dedo anular de un feto muerto no deberá temer quedar encinta mientras conserve tal dedo. Y lo mismo sucederá si bebe orina de oveja o sangre de liebre. El hombre que se sienta menospreciado por una mujer dispone de un medio seguro para atraerse su amor. Tomará sebo de un macho cabrío de mediano tamaño, se untará el miembro con ese sebo y copulará a continuación con la mujer. Seguro que, a partir de entonces, ella no amará a nadie más que a él.
Decía el filósofo Tabariensis que el niño enfermo de tos se librará de ella si cuelga de su cuello una piedra pómez. Y si la misma piedra se pone en la oreja de un asno, el animal caerá sin sentido y no se levantará mientras conserve la piedra en su sitio. Por otra parte, si un nombre come despacio y muerde a alguien, la mordedura será incurable.
Para terminar con los hechizos se dirá que uno de los pintorescos, que sigue estando en vigor, aunque con ciertas modificaciones a veces, es el llamado mal de ojo, que se verá de inmediato.

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