Fue primero la magia natural

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Esta ilustración de la imagen arquetípica de un mago no ofrece dudas en cuanto al dominio de todos los poderes sobrenaturales que posee, por lo que no debe extrañarnos que haya quien, en caso de necesidad, lo invoque en un intento de obtener sus favores.

La magia natural, que pretendía actuar sobre la naturaleza, fue la primera en aparecer, cuando se intentó conocer mejor esa naturaleza, los fenómenos que en ella suceden, los seres y las plantas que en el mundo viven. La otra magia, la ritual, actuaba sobre los espíritus.
Se creía que el hombre vivía rodeado por potencias sobrenaturales que dominaban sus actos y su destino. Era una creencia que apareció a partir del momento de abandonar los seres humanos su etapa animal y volverse pensantes. Llegaron al convencimiento de que no sólo el hombre poseía un alma, sino también los animales, plantas y objetos que lo rodeaban. De esta forma se creía posible ejercer una autoridad sobre los espíritus y la propia naturaleza, en beneficio del hombre.
Se comenzó a intentar desentrañar los misterios del universo y dominarlos, y en esto coincidieron los magps de antaño con los científicos de hoy, que poseen mucho en común, aunque no les agrade, con los astrólogos, los alquimistas y los curanderos. Es decir, que los magos pretendían hallar el poder fuera de ellos, así como los brujos lo buscaban en su interior.
El mago tradicional estaba convencido de que podía dar órdenes a los cuatro elementos —tierra, fuego, aire y agua— a través de los poderosos espíritus contenidos en los árboles, las platas y los animales, así como que había espíritus menores que moraban en las plantas, las montañas y en el interior de sus moradas. A estos magos que invocaban a los espíritus bondadosos acudía a consultarlos el pueblo. Les pedía que realizaran tareas que sólo ellos podían hacer realidad, como ayudar a la fertilidad de las mujeres, de los animales o de la tierra, a atraer la lluvia cuando no se presentaba a tiempo, a conocer el futuro.
Paralelamente al desarrollo de la magia natural fue adquiriendo fuerza la relación con los dioses, considerados unos buenos y otros malos, que degeneró hasta dar paso a las prácticas supersticiosas y a los fenómenos para-normales. Es decir, que los primeros magos fueron científicos en conocer mejor la naturaleza o dueños de facultades psíquicas, lo que equivale a decir que hubo siempre una estrecha relación entre parapsicología y magia.
Las antiguas religiones hicieron suyos los fenómenos paranormales, por conducto de los magos, que serían finalmente sus sacerdotes, así como la ciencia se ocuparía de los fenómenos naturales. Es decir, que unos y otros se tornaron irreconciliables. No existe, pues, diferencia entre la parapsicología y la magia, así como la frontera entre la magia y la antigua religión es delgada y confusa. Sólo cambia el punto de vista de cada una al contemplar los respectivos fenómenos.
En otros tiempos se creía que los fenómenos paranormales pertenecían al más allá, porque no eran comunes. Surgían del subconsciente, porque el consciente no los reconocía como suyos. Eran atribuidos a los dioses o a los demonios. Así, los magos que buscaban dominar la naturaleza invadían el terreno de la divinidad, lo que para la Iglesia era una herejía.

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