El Sabbat o reunión de brujas

Durante toda la Edad Media y las épocas subsiguientes, la brujería constituyó un fenómeno de gran transcendencia en la Europa oscurantista y dominada por la superstición. Las ciudades y aldeas del viejo continente se poblaron de hogueras en las que eran quemados hombres y mujeres que habían sido acusados por los tribunales religiosos y civiles de haber cometido el más horrible de los crímenes de aquellos tiempos: el ser brujos.
Y, en todos los procesos de brujería, encontramos como uno de los hechos más importantes de los que se acusan a sí mismos los brujos, en sus declaraciones obtenidas bajo tortura, el de acudir a los sabbats.

¿Qué son los sabbats?

La asamblea maldita, la reunión de las brujas para adorar a su amo y señor, Satanás, ocupa una parte importante en la tratadística dedicada a la brujería, y constituye uno de los hechos más inquietantes de la Edad Media.
Existen lugares célebres en los que se celebran sabbats; pues al parecer, las brujas también tenían sus preferencias con respecto a donde llevar a cabo sus reuniones con el Diablo. Y así se hacen famosos durante el medioevo los nombres de Carnac, en las llanuras erizadas de menhires de la Bretaña; la iglesia demoníaca de Blokula, en Suecia, y las cimas de Puy de Dome, en la Auvernia francesa, o de Brocken, en Alemania.
Esta última localización geográfica era, sin lugar a dudas, la más famosa de Europa. Tanto es así, que la cima de Brocken o Bloksberg, en el Hartz, aparece marcada en los mapas medievales por una bandada de brujas que vuelan hacia ella, cabalgando en sus escobas.
Situada en una de las regiones más agrestes de la Alemania septetrional, formando parte de la Selva Negra, la montaña impone por su inhospitalidad, y el mismo Goethe se decidió a situar en ella el sabbat de su Fausto.
La reunión de las brujas se celebraba en plena noche, pues bien sabido es que las criaturas del demonio son amigas de las tinieblas. Y, amparándose en estas, las brujas abandonaban sus hogares, a caballo de sus escobas, rumbo al lugar de reunión.
Reunión que era presidida, como ya he indicado, por Satanás en persona, que a menudo tomaba la forma de diversos animales, sobre todo de macho cabrío. Así nos lo confirma una sentencia dictada en 1460 en Arras contra varias personas acusadas de brujería, las cuales iban al sabbat «at illecq trouvoient unq déable en forme de boucq, de quien, de cinge et aucune joys d’homme» (y allí hallaban a un diablo con forma de macho cabrío, de perro, de mono y algunas veces de hombre).
El ritual seguido en los sabbats no era rígido, sino que dependía del lugar y tiempo, pero tenemos una buena descripción, que nos puede informar al respecto. Se trata de la narración que de un sabbat nos hace, en su libro Antipapesse, Florimund de Rémond, consejero del Parlamento de Burdeos en el siglo xvii. Según él, la víspera de la noche de San Juan se hallaban reunidas en un campo, hacia medianoche, unas sesenta personas alrededor de un macho cabrío, que no era otro sino el mismo Diablo. Este les hizo hacer la señal de la cruz a la inversa, y luego besarle las nalgas (éste era un honor insigne para el brujo, que además recibía por ello un grano de plata de manos del demonio).
El macho cabrío tenía una vela negra entre los cuernos, y la encendió con una llama que se sacó «de debajo de la cola», según dice el pudibundo consejero, tras lo que toda la asistencia encendió las velas de las que estaba provista con la del Diablo.

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Hechizos y brujerías

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Un comentario en “El Sabbat o reunión de brujas

  1. ustedes son unos falsos realmente me dan asco el sabbat es una reunion de brujas y brujos si! pero es para encontrarse con los dioses el dios y la diosa… no para encontrarse con ningun diablo en el cual ninguna bruja ni brujo de la edad media creia ni ahora tampoco. No crean estas paparuchadas

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