Brujas y brujos (3)

Mientras algunas brujas honran un solo aspecto de las diosas, otras honran la sociedad divina de diosas y dioses. La diosa se ve a menudo de tres formas: soltera, madre y vieja arrugada, mientras a Dios puede verse como Dios de los Bosques y Señor de Muerte y la Resurrección. Puesto que muchas brujas creen en la reencarnación, la muerte no se considera como un final, sino meramente como una transición natural.

Prácticas y creencias

Ésta es una área donde las generalizaciones son aun más difíciles de hacer. Sin embargo, la mayoría de las brujas realizan rituales para marcar transiciones naturales, como las fases lunares, equinoccios, solsticios y las fiestas agrarias tradicionales. Las brujas acostumbran a armonizar sus rituales con los ritmos naturales y dar gracias por la bondad de la Tierra.
Los rituales habitualmente involucran la consagración de un espacio (normalmente un círculo o esfera), honrar a los cuatro elementos, invocar a deidades y una comida. Normalmente las reuniones o congresos (Coven) se efectúan entre tres y trece miembros.
Dentro del círculo, se eleva el poder a través de la meditación, los cantos con tambores y el baile. Este poder se usa por sanar o potenciar otras formas de magia. Las actividades adicionales en el círculo incluyen la adivinación, lectura de poesías, oraciones o recordar dramas o mitos antiguos.
Las brujas son conocidas como sacerdotisas de Wicca y participan en el ritual religioso sin un intermediario, pues creen que la divinidad reside dentro de cada uno y puede accederse a través del ego.

La brujería no tiene nada que ver con el satanismo

Satanás es un concepto judeo-cristiano y la Wicca no tiene nada que ver con el judaismo o la cristiandad. Las brujas aborrecen la manipulación y los actos explotadores, como se atribuye frecuentemente a los que siguen a Satán. No aceptan tampoco el concepto de una personificación del mal y por ello no buscan el poder a través del sufrimiento de otros.
Las brujas son esencialmente sanadoras, pues son hábiles curando huesos rotos o espíritus tristes. Las brujas no son tampoco anticristianas ni están en contra de cualquier otra fe, y aunque suelen ser paganas respetan el derecho del individuo a la libertad de culto. Tampoco ponen interés en coger nuevos adeptos ni en realizar ningún tipo de proselitismo, pues confían en que los individuos descubran el camino espiritual apropiado para ellos.
Dos cosas que han sido mal entendidas a menudo por el público son el Libro de Sombras y los pentagramas. Él primero es un compendio de las leyes de un congreso o una bruja, con párrafos sobre ética, rituales, hechizos, técnicas de entrenamiento y experiencias. El pentagrama, o estrella de cinco puntas, es conocido desde tiempos babilónicos y ha representado, entre otras cosas, protección, el cuerpo humano, la mano, el elemento Tierra y el equilibrio perfecto. Si se pone invertido, con la punta abajo, se usa como símbolo para la iniciación del segundo grado en brujería de Gardnerian, pero en general el pentagrama se muestra en la posición derecha. Algunos ignorantes ven y sienten la inversión del pentagrama como algo satánico, y por tanto una corrupción de la Destreza, del mismo modo que la cruz invertida se ve como una corrupción para la cristiandad.
Por último, mientras términos como “magia blanca” o “magia negra” pueden parecer que clarifican dos conceptos diferentes, pues hay quien afirma que separa a las brujas de los satánicos, los términos son inherentemente racistas y la mayoría de las brujas no los usan.
La brujería es un camino espiritual dinámico, exigente, basado en el crecimiento personal, mediante ritmos naturales y una intensa relación con la divinidad. Curando el ego, la comunidad y la Tierra, las brujas están haciendo contribuciones positivas para crear un mundo más saludable.

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