Los oscurecimientos

Uno de los primeros fenómenos que se presentarán al adepto es el de los «oscurecimientos» (o del «ofuscamiento», o de las «nubéculas», o de la «nubosidad»). Sea como sea, es buena señal. Para los más afortunados es la señal de una visión incipiente. Entonces hay que concentrarse al máximo, porque un despiste puede hacer desaparecer las apariciones, borrándolas. Por tanto, hay que tener paciencia y perseverancia: veremos cómo el flujo de la videncia se suelta indefectiblemente por los caminos de la adivinación.
Además de nuestra experiencia personal, sobre la que se basan las consideraciones que estamos haciendo, el internauta podrá consultar al respecto las sugerencias de técnica interpretativa propuestas por John Melville en su libro La contemplación en el cristal y las maravillas de la clarividencia, editado en Londres, en 1920.
Un oscurecimiento de color rojo, con matices carmesí, significa siempre un peligro inminente para el consultante; en amor, siempre tiene el significado simbólico de pérdida, disputa, disgusto o dolor.
Un oscurecimiento de color naranja, con matices amarillos, significa sorpresa desagradable, traición o pérdida de dinero.
Un oscurecimiento de color blanco, de tendencia grisácea, significa que el presagio es siempre favorable: buenas intuiciones en los negocios, noviazgos o bodas a la vista.
Un oscurecimiento de color negro es siempre un mal presagio, desfavorable y negativo.
Un oscurecimiento de color azul oscuro o morado representa un presagio venturoso: serenidad interior, felicidad o curación en caso de enfermedad.
Un oscurecimiento de color verde, con todos los matices más claros de este color, significa un presagio ilusorio; si el verde es oscuro, con tendencia al verde musgo, el presagio, en cambio, es siempre muy favorable y la respuesta a toda petición es siempre afirmativa.
Un oscurecimiento arriba, o, mejor dicho, si las «nubéculas» tienden a subir del centro de la bola hacia arriba, para después disolverse, eso significa que las presencias espirituales vienen a ayudar al vidente durante la consulta. Elevemos mentalmente nuestro agradecimiento por la protección y ayuda de esta arcana presencia. La respuesta es positiva.
Un oscurecimiento abajo, o, mejor dicho, si la nebulosidad tiende a descender hacia el centro de la bola hasta abajo, para disolverse luego, la respuesta es negativa, decididamente contraria.
Un oscurecimiento hacia la derecha, o, mejor dicho, si las «nubéculas» se desplazan hacia la derecha, eso quiere decir que el vidente, aunque descubra y conozca el futuro del consultante, no ha de revelarlo. El secreto entonces tendrá que permanecer sellado en la boca del sensitivo; podría ser prematuro y nocivo informar al consultante, que tal vez no esté preparado todavía para conocer la trama de su destino futuro. En este caso, tenemos que actuar según las enseñanzas de la antigua sabiduría hindú: «¡Habla sólo si lo que vas a decir puede servir de ayuda, si es necesario y si no va a desconcertar la mente de quien te consulta con fe!».
Un oscurecimiento hacia la izquierda; o, mejor dicho, si las «nubéculas» se desplazan hacia la izquierda, eso significa que la sesión ha terminado.
Ahora habrá que purificar el ambiente, derramando agua lustral, y dar las gracias a las entidades que han participado, con un acto que revele humildad interna y externa (la señal de la cruz), recitando una sincera plegaria a Dios.

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