Exorcismo y conjuro mediante la Bola de cristal

Antes de empezar a tratar de este importante medio del que dispone el sensitivo para librar a una persona de un maleficio o de cualquier otra opresión que tenga en su alma, tenemos que definir primero lo que hay que entender por exorcismo. Escogemos la cita del Libro infernal.

«Exorcismo o conjuro: plegaria a Dios y orden impartida al demonio para que salga del cuerpo de las personas poseídas. Muchas veces, el exorcismo está destinado solamente a preservarlas del peligro. A veces, exorcismo y conjuro se consideran sinónimos. El conjuro, sin embargo, es la fórmula (una plegaria particular) con la que se ordena al demonio que se aleje. El exorcismo incluye toda la ceremonia. Los que se ocupan de magia tienen también su propio exorcismo para evocar y repeler al diablo…»

Esto está dirigido a los ocultistas serios, a aquellos que tienen una marcada carga de misticismo y un profundo espíritu humanitario. En el campo del conocimiento oculto, en efecto, un «operador» digno no puede quedar indiferente frente al que padece un mal (hechizo, maleficio, etc.), causado voluntariamente o no por otras personas.
Librar a una persona por medio del exorcismo (cuando el conjuro sólo demuestra ser ineficaz) significa no solamente librar a la persona poseída por el demonio invasor, sino un poco a todos nosotros: en la magia, en efecto, existe un vínculo invisible que une a todos los hombres entre sí. Por tanto, aunque el exorcismo se realiza sobre una sola persona, o en un lugar apartado y sin que las demás lo sepan, todos al final se benefician.

El exorcismo realizado con la bola de cristal es un rito difícil y muy peligroso —ya lo hemos dicho— cuando es practicado con superficialidad por un mago «débil». El exorcismo consiste en una verdadera batalla con lo invisible. Al realizar este ritual hay que actuar en dos planos, el de ataque y el de defensa, moviéndonos al mismo tiempo en ambos planos.

El exorcismo mediante la bola de cristal se diferencia del exorcismo religioso sólo en un aspecto, muy importante, por cierto: en el primero se cumple un rito que tiende a equilibrar dos fuerzas que tratan de atrepellarse mutuamente.

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