Exorcismo y conjuro mediante la Bola de cristal 3

El ritual se tiene que repetir colocando sobre la esfera la mano derecha, sobre la que la persona a exorcizar tendrá que poner su mano izquierda.
A nuestro alrededor seguirán ardiendo las velas rojas y negras, siempre colocadas en círculo. Sobre un pergamino virgen animal hay que escribir los nombres de aquellas personas que el sujeto a exorcizar considera que pueden hacerle algún mal o perjudicarle de algún modo: se escribirán con tinta roja mágica (tinta vegetal).
Cuanto todos los nombres hayan sido escritos, hay que quemar el pergamino sobre la llama de las velas, deletreando en voz alta cada nombre y apellido. Después recitaremos la siguiente invocación:

[3], con dos me fijo en ti,
con tres te ato, la sangre te bebo,
el corazón te paño!
Cristo, protégeme por siempre.
Libera mi casa,
toda mi persona
y todo cuanto me ata
suéltalo, Señor.
Amén!

3 Se nombran la persona o personas que se cree que pueden haber realizado el maleficio o el hechizo.

San Miguel Arcángel,
en la lucha defiéndenos
para que no perezcamos en el Juicio Final
Amén!

Tras haber pronunciado esta invocación, pongamos nuestra mano derecha sobre la cabeza de la persona a exorcizar. Esta permanecerá de pie ante nosotros, con una vela negra encendida en la mano.
Detrás de nosotros arderá, en cambio, una vela blanca (las dos fuerzas —la negativa, representada por la vela negra, y Impositiva, representada por la vela blanca— tendrán que equilibrarse). La bola de cristal representará el elemento de mediación entre estas dos fuerzas adversas. Cuando nos sintamos fuertes interiormente, leeremos el siguiente exorcismo:

¡En el nombre del Padre
y del Hijo
y del Espíritu Santo,
amén!

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