Rituales de iniciación: ritual de la Rosa de los vientos

Mediante esta ceremonia se prepara el cuerpo, la mente y el entorno en el cual se trabajará habitualmente.
Es aconsejable que el día en que se realice este rito no se tome previamente ninguna bebida alcohólica; lo mejor es ayunar o hacer una comida ligera bien a base de frutas o bien a base de verduras y antes de iniciar el ritual, deberá hacerse un baño de purificación.
Se comenzará después de la caída del sol.
Es preferible que el lugar escogido sea al aire libre o, de no ser posible, que pueda recibir al menos una parte de la luz de la luna. Para que esto sea posible, el ritual podrá ser efectuado en cualquier momento del ciclo lunar a excepción de la fase de luna nueva.
Si se hiciere al exterior, la tiza será reemplazada por un palito o por cualquier otro elemento que sirva para trazar un círculo en la tierra.
OBJETOS NECESARIOS
Dos velas negras – Dos velas blancas – Una vela roja – Una vela azul – Una varilla o cono de incienso del tipo que se desee – Una vasija con agua mineral – Un vaso con vino tinto (o, si no se bebe alcohol, utilizar mosto o zumo de alguna fruta) – Un cuenco con sal gorda – Una brújula – Un trozo de tiza
En caso de poder situar correctamente el norte (por ejemplo, calculando su posición por el lugar de la salida y puesta del sol), la brújula no será necesaria.
Ritual
• Limpiar la habitación o el lugar en el cual se realizará la ceremonia. Barrerlo y, mientras se hace esto, pensar que junto con el polvo se está quitando también todo tipo de energías y cargas negativas. Se deberá dejar lo más acomodado y despejado que sea posible.
• Buscar con la brújula el Norte y disponer las velas y los demás elementos, según el las siguintes instrucciones:
1. Vela negra para el Norte.
2. Incienso para las diosas femeninas.
3. Vela negra para las diosas femeninas.
4. Vela azul para el Oeste.
5. Vela blanca para el Este.
6. Vela blanca para los dioses masculinos.
7. Vela roja para el Sur.
8. Vasija con agua mineral.
9. Copa de vino o de zumo de frutas.
10. Cuenco con sal.
• Una vez dispuestos todos los elementos, encender las velas de los cuatro puntos cardinales empezando por el Norte y siguiendo el sentido de las agujas del reloj (1, 5,7 y 4).
• Encender la vela de los dioses masculinos (6).
• Encender la vela de las diosas femeninas (2) y, con ella, el incienso.
• Apagar las luces para que la estancia quede iluminada tan sólo por las velas.
• Tomar la tiza y situarse en el centro de este altar, teniendo la precaución de tener dispuestos todos los elementos necesarios, ya que una vez trazado el círculo, no se podrá salir hasta no haber terminado el ritual. Si esto se hiciera, habría que comenzar nuevamente desde el principio.
En el altar que queda formado por el espacio comprendido entre las velas, se podrá poner, si se desea, objetos o elementos significativos para el oficiante (la imagen de un santo, una cruz, algún elemento que el oficiante piense que le trae suerte, etc.). También pueden dejarse allí el libro o un folio en el que se hayan copiado las oraciones.
• Comenzar a trazar el círculo partiendo del Norte y siguiendo el sentido de las agujas del reloj, al tiempo que se recita en voz alta:
En nombre de las diosas y los dioses trazo este círculo de protección.
Ningún mal saldrá de él, ninguno podrá entrar en él.
Por los guardianes de los cuatro puntos cardinales invito a las fuerzas de los cuatro elementos:
Tierra, Agua, Fuego y Aire para que entren en él y me ayuden en mi iniciación.
• Tomar tres puñados de sal y echarlos dentro del agua.
• Coger el cuenco de agua, elevarlo y, mirando hacia el Norte, decir:
Que los dioses y las diosas bendigan la sal que purifica el agua.
• Introducir la mano en el cuenco con agua y, con ella, salpicar un poco el suelo diciendo en voz alta la siguiente invocación:
Así como la sal purifica el agua
y el agua purifica la tierra,
que mi vida sea purificada
por la bondad de los grandes dioses.
• Dejar el cuenco con agua, mirar hacia el Oeste y decir:
Que el aire y el fuego de este incienso eleven a los dioses mi ofrenda.
• Tomar la copa de vino, salpicar con ella el suelo y establecer el compromiso:
Que los dioses tengan la bondad
de descubrirme mi propio poder.
Que así como este líquido cae de la copa,
salgan de mí todos los malos pensamientos y sentimientos.
Que los poderes que los dioses me despierten
sólo se dediquen al bien.
Yo (decir el nombre) me comprometo
a no hacer mal uso de ellos.
• Permanecer dentro del círculo hasta que se hayan consumido todas las velas, sintiendo cómo la energía toma forma dentro del cuerpo. Rechazar los pensamientos egoístas, pedir iluminación para comprender, entender y perdonar los propios errores.
A partir de este ritual se entrará en contacto, paulatinamente, con aquellas capacidades que hasta ahora han permanecido ignoradas en el inconsciente. Son las necesarias para que los trabajos de magia que se hagan den los frutos esperados. Cuanto menos egoísta sea el propósito, más posibilidades habrá de que se cumpla el deseo.