Ritual para lograr y mantener la alegría

Encienda las velas del ALTAR 1 y 2.
Encienda el incienso.
Encienda la vela del CONSULTANTE pensando en él.
Encienda la vela DORADA y la vela NARANJA pensando cómo el Consultante atrae la alegría hacia sí.
Encienda las velas ROJAS 1 y 2 pensando en toda la alegría que el Consultante desea y se merece.
Piense en cómo toda esta alegría fluye hacia el Consultante. Luego, lea:
(Salmo 11)
«Pongo mi confianza en el Señor;
¿Cómo es que le dice a mi alma:
Vuela, como un pájaro,
hasta tu montaña más alta?
Mirad, tensa su malvado arco
y ajusta sus dardos en la cuerda,
Para poder acertar, ante todo,
a los de corazón honrado.
Si se destruyen las fundaciones
¿Qué hará el ser recto?
Dios está en su templo sagrado,
su trono está en el cielo:
Sus ojos ven, sus párpados irritan
a los hijos del hombres. Aprueba al justo:
Pero su alma odia al hombre malvado,
y al que ama la violencia.
Trampas, fuego y azufre, tempestades furiosas,
hará caer sobre los pecadores:
Y esto, como la proporción de su copa
a ellos les pertenece.
Porque el Señor más recto se deleita en su rectitud;
Y con semblante agradable contempla al honrado».

Siéntese quince minutos pensando en la alegría del Consultante. Después apague las velas.
Repita el ritual las noches siguientes, pero, cada vez, mueva unos centímetros las velas ROJAS hacia la del Consultante.
Continúe hasta que las dos velas ROJAS toquen la del Consultante.