Ritual para conseguir el éxito

Encienda las velas del ALTAR 1 y 2. Encienda el incienso. Encienda la vela del CONSULTANTE y concentre sus pensamientos en él. Encienda la vela DORADA y la vela NARANJA 1 (nada más) y piense que el Consultante tiene mucha suerte en cualquier cosa que se proponga. (Véase el final del ritual con las instrucciones para las velas NARANJAS 2,3 y 4).
Luego, diga:
(Salmo 95)
«Venid, cantemos al Señor: venid, que de cada uno Salgan sonidos de alegría para la Peña de nuestra
salvación.
Acudamos ante su presencia con voces de rezo y de
agradecimiento;
Cantémosle salmos con gracia, que los sonidos sean
alegres.
Porque él es Dios, un gran Dios y un gran Rey, por
encima de todos los dioses.
Los abismos de la tierra están en sus manos, la
fuerza de las montañas es suya.
La inmensidad del mar le pertenece, porque fue él
quien lo creó:
También tomaron forma, de sus manos, las tierras
áridas.
Venid y venerémosle, inclinémonos ante él también,
Y dejémonos caer de rodillas ante nuestro Señor el
Creador.
Porque es nuestro Dios, las gentes, nosotros, somos
su rebaño,
Y en su mano, el cordero; hoy también oirás su voz. Entonces, que no se endurezcan los corazones como en una provocación, Como en el desierto, el día de la tentación: Cuando vuestros padres me tentaban y me probaban y vieron mi obra;
A lo largo de cuarenta años esta raza me ha herido. Y decía. Estas gentes son pecadoras en sus corazones, no conocen mis senderos: El hombre sobre el cual caía mi ira, no conocía el reposo».
Siéntese diez minutos e imagínese que el Consultante obtiene un éxito completo. Apague las velas.
La primera vez, realizará este ritual un martes. Lo repetirá el viernes siguiente y entonces encenderá las velas NARANJAS 1 y 2. Al martes siguiente vuelva a efectuar el ritual y encienda las velas NARANJAS 1, 2 y 3. Finalmente, al viernes siguiente repita el ritual. Esta vez encienda las cuatro velas NARANJAS.
Si siente la necesidad de prolongar la ceremonia más tiempo, tendrá que hacerlo siempre cada martes y cada viernes y, después de la «puesta en marcha» inicial, tendrá que encender invariablemente todas las velas. Continúe hasta que consiga el éxito total.