Ritual para cambiar la suerte

Encienda las velas del Altar 1 y 2.
Encienda el incienso.
Encienda la vela del CONSULTANTE imaginándose al Consultante.
Encienda las velas NARANJAS 1, 2 y 3, pensando en dar ánimos al Consultante; en cómo su suerte cambia y cambia para bien.
Encienda la vela NEGRA, pensando en que la mala suerte va a desaparecer.
Encienda la vela GRIS, pensando en cómo se anula la mala suerte; queda neutralizada, antes de cambiarse en buena suerte. Luego, diga:
(Salmo 62: versos 3, 4, 11, 12)
«¿Cuánto tiempo vas a conjurar el mal sobre este
hombre? Nos matarán a todos;
Será como un cercado lleno de gentes desplomadas,
como el muro de las lamentaciones.
Están conjurando para derribar su seguridad:
Se regocijan en la mentira; son santos de boca pero
maldicen como cobardes.
Dios me habló una vez, sí, esto es lo que he vuelto a
escuchar,
Que el poder de Dios Todopoderoso, tan sólo le
pertenece a él.
Sí, y la gracia que también nos concede es sólo tuya,
Señor;
Por tanto, recompensa a cada cual, de acuerdo con
su esfuerzo».
Sople la vela NEGRA; siéntese un momento. Luego, enciéndala de nuevo. Repita:
«¿Cuánto tiempo vas a conjurar el mal sobre este
hombre? Nos matarán a todos;
Será como un cercado lleno de gentes desplomadas,
como el muro de las lamentaciones.
Están conjurando para derribar su seguridad:
Se regocijan en la mentira; son santos de boca pero
maldicen como cobardes.
Dios me habló una vez, sí, esto es lo que he vuelto a escuchar,
Que el poder de Dios Todopoderoso, tan sólo le
pertenece a él.
Sí, y la gracia que también nos concede, es sólo
tuya, Señor;
Por tanto, recompensa a cada cual, de acuerdo con
su esfuerzo».
Sople la vela NEGRA; siéntese un momento. Luego, enciéndala de nuevo. Vuelva a repetir:
«¿Cuánto tiempo vas a conjurar el mal sobre este
hombre? Nos matarán a todcs;
Será como un cercado lleno de gentes desplomadas,
como el muro de las lamentaciones.
Están conjurando para derribar su seguridad:
Se regocijan en la mentira; son santos de boca pero
maldicen como cobardes.
Dios me habló una vez, sí, esto es lo que he vuelto a
escuchar.
Que el poder de Dios Todopoderoso, tan sólo le
pertenece a él.
Sí, y la gracia que también nos concede, es sólo
tuya, Señor;
Por tanto, recompensa a cada cual, de acuerdo con
su esfuerzo».
Concéntrese en cómo cambia, de buena a mala, la suerte del Consultante. Apague las velas. Repita el ritual en noches sucesivas, moviendo, cada vez, unos centímetros, la vela GRIS hacia la NEGRA. Prosiga hasta que se toquen.