Ritual para apaciguar un acontecimiento que perturba la casa

Encienda las velas del ALTAR 1 y 2.
Encienda el incienso.
Medite sobre lo que va a hacer.
Encienda las velas del CONSULTANTE pensando fuertemente en él/ella.
Encienda las velas AZUL BRILLANTE, ROSA Y NARANJA, por este orden, pensando que la paz y la tranquilidad invaden la casa.
Medite unos instantes. Luego, diga:
(Salmo 1)
«Este hombre es de una santidad perfecta y no camina extraviado
Por un consejo de hombres ateos, ni está en el camino de los pecadores,
Tampoco se sienta en la silla del desprecio: pero sitúa su gozo
En la ley de Dios y medita sobre esta ley día y noche.
Será como un árbol que crece en la orilla de un río,
Que en su época da fruto y al que jamás se le cae la hoja:
Y todo será próspero. Los malvados no son así
Son como la paja que el viento esparce aquí y allá.
En el juicio no podrán presentarse como ateos;
Ahora, en la asamblea de los justos aparecerán hombres malvados.
¿Para qué? El camino de los ateos en cuanto al Señor es conocido:
El camino de los hombres malvados será pronto superado».

Las velas tienen que estar ardiendo quince minutos. En ese tiempo leer y releer el Salmo.

Una vez transcurrido este tiempo, apague las llamas. Repita el ritual durante tres noches consecutivas.