Ritual para adquirir poder sobre los demás 1

Encienda las velas del ALTAR 1 y 2.
Encienda el incienso, e imagínese que el poder del
Consultante sube al mismo tiempo que asciende el humo.
Encienda la vela del CONSULTANTE, imagíneselo y
diga:
«Aquí arde el espíritu, la voluntad y el poder de….
(Nombre) …. Posee una fuerza con la que supera
todo».
Encienda la vela BLANCA y diga:
«He aquí la fuerza de …. (Nombre) …. He aquí la pureza y la sinceridad que le transformarán en maestro ante cualquiera que se le oponga».
Encienda la vela ASTRAL de la persona que el Consultante desea dominar. Diga:
«Veo ante mí la imagen de …. (Nombre) …. sirviente de …. (Nombre del Consultante) …. No puede hacer nada si no es el deseo del maestro. No puede decir nada que no esté bajo la instrucción del maestro. Porque no es más que un muñeco en las manos de su maestro».
Encienda la vela PURPURA y diga:
«Que el poder se manifieste en …. (Nombre) ….»
Encienda la vela NARANJA y diga:
«El es la atracción; atrae a los demás hacia él y bajo su voluntad».
Siéntese un momento e imagínese a la otra persona corriendo de acá para allá al antojo del Consultante. Diga:
«Porque es un dios; no tiene igual,
y no hay quien le supere.
Es un maestro del entendimiento, excelso haciendo
planes y sus decretos son beneficiosos;
y van y vienen bajo sus órdenes.
Fue él quien avasalló las tierras extranjeras
mientras su padre estaba en el palacio;
Al cual regresó trayendo la nueva
de que había cumplido su orden.
¡Es fuerte, mira la potencia de su brazo;
es un valiente y no tiene igual!
Apaga su cólera rompiendo calaveras;
no se le puede acercar nadie.
Es robusto de corazón en el momento del ataque;
y su corazón no consigue ya reposo.
Cuando ve una pelea su semblante se enciende;
una de sus alegrías es atacar a los bárbaros.
¡Ciñe el escudo y aplasta al enemigo;
no necesita golpear dos veces para matar!
¡Pero también es el señor del encantamiento y su
dulzura es grande;
y lo que ha conquistado lo ha conquistado a través
del amor!
Su ciudad lo amaba más que él mismo se puede
amar;
le ofrecen más júbilo que a su dios;
hombres y mujeres le saludan y le aclaman, porque
es el Rey.
Ya conquistaba dominios cuando estaba en el
huevo.
y su figura era una leyenda real antes de que naciera.
Hizo multiplicarse a aquellos que nacieron con él;
Es único; un regalo del dios.
El es quien ensancha los límites;
se apoderaría fácilmente de las tierras del sur y de
las del norte,
ya que ha sido creado para castigar a los asirios
y para aplastar a los cruzados.
¡El júbilo corría por la ciudad porque todo
estaba en orden!».
Apague las velas.
Repita el ritual durante nueve noches consecutivas, moviendo, cada vez unos centímetros, la vela ASTRAL hacia el centro; mueva, también unos centímetros, las velas PURPURA y NARANJA hacia el centro.