Qué el noviazgo termine en boda

san antonio de padua

El primer paso está dado. Usted y él (o ella) ya son pareja, pero el tiempo pasa y su media naranja no se decide.
Es hora de invocar nuevamente al santo para que le dé un empujoncito a la pareja y los lleve a formalizar.
Este ritual es sencillo y se realiza únicamente en caso de que haya una unión ya formada. Se toma un par de alianzas sin uso y se atan con una cinta blanca, junto con una ramita de romero.
Una vez así preparadas, se ahueca una naranja, se ubican dentro las alianzas y se vuelve a cerrar la naranja, sujetándola con una cinta blanca. Un día viernes, se enciende una vela a San Antonio, se coloca en el altar la naranja y hay que recitar la siguiente
invocación:

San Antonio, San Antonio, casarme con (nombrar a su novio o novia) quiero.
Que esta unión se realice, pronto, por la fuerza del romero.
San Antonio, San Antonio, tú sabes lo que yo quiero, concede ya mi deseo.

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