Ofrenda estacional

La sociedad, como tal, no es otra cosa que partículas orgánicas e inorgánicas que se adhieren a nuestro cuerpo. Este ritual tiene como objeto neutralizarlas, hacer que su carga energética se equilibre con la de la tierra.
OBJETOS NECESARIOS
Una hoja de laurel – Una vela blanca – Un poco de sal – Un folio blanco – Un cabello del oficiante.
Se puede realizar en cualquier momento del día o de la noche, pero una sola vez en cada estación, es decir, cuatro veces al año.
Ritual
Poner en el centro del folio la hoja de laurel y el cabello (para que éste no se pierda, se puede enrollar en la hoja).
Espolvorear por encima unos granos de sal, a ser posible gorda. Encender la vela blanca con una cerilla. Dejar caer siete gotas de cera de la vela sobre la hoja de laurel, la sal y el cabello a fin de unir estos elementos, al tiempo que se recita la oración.
Plegar el folio con los ingredientes dentro como si fuera un paquete, apagar la vela y enterrar el paquete en el campo (puede ser en el jardín de la casa). Si no fuera posible llevar el paquete al campo, enterrarlo en un tiesto. El recipiente se dejará escondido donde nadie lo toque hasta que se tenga la oportunidad de enterrar su contenido al aire libre.
Los objetos que se utilizan representan a los tres reinos de la naturaleza: el laurel y el papel, al reino vegetal; la vela al reino animal y la sal, al reino mineral. El cabello, por último, representa al oficiante. Éste no debe ser cortado con tijera, sino arrancado con la mano.

Oración
Que el poder de la sal
purifique mi cuerpo.
Que el poder del fuego
Purifique los siete chakras.
Que el poder del laurel
Purifique mis sentimientos.
Doy a la tierra lo que es suyo
Que la tierra me dé la fuerza que merezco.

Este ritual de purificación tendrá una validez de siete días, de modo que a lo largo de una semana, se podrán hacer diferentes rituales de magia sin necesidad de hacer un rito previo especial; será suficiente con lavarse antes las manos, la cara y los pies. Los chakras son siete puntos energéticos que hay en nuestro cuerpo y que, desde hace miles de años, son conocidos y utilizados para diversos propósitos por diferentes pueblos, en especial por los hindúes.
Hoy, más que nunca, la medicina acepta que la salud del cuerpo está íntimamente relacionada con la del alma y los místicos saben que ésta se relaciona, a su vez, con el grado de armonía y estabilidad de los siete centros de energía, de ahí que sea tan importante tenerlos en cuenta.
Una vez que se haya efectuado este ritual, conviene prestar atención a los siete chakras y concentrarse unos minutos en cada uno de ellos. Las personas que tengan más desarrollada su sensibilidad, sentirán que de ellos irradia calor y que éste se extiende a lo largo del cuerpo. Esta percepción no es imprescindible para que los deseos que se pidan se cumplan, pero si se quiere llegar a adquirir una mínima pericia en la magia, es fundamental controlar el flujo interno de energía, así como saber equilibrar los chakras.
Cada uno de estos puntos se relaciona con una esfera de nuestra vida, de nuestro quehacer cotidiano. Se cuentan de abajo hacia arriba:
Primer chakra: manejo de la sexualidad.
Segundo chakra: manejo de las emociones.
Tercer chakra: manejo del temperamento y las pasiones.
Cuarto chakra: manejo de los temores.
Quinto chakra: manejo de la comunicación.
Sexto chakra: manejo del intelecto.
Séptimo chakra: manejo de la espiritualidad.