Mitos y símbolos asociados con Libra

Venus, regente de Tauro, también lo es de Libra. En uno y otro caso, estamos hablando de Afrodita, diosa del amor. Sin embargo, Venus en Tauro se asocia más a la naturaleza fecunda de este signo y a la fase de reproducción que le corresponde. En el signo de Libra, hablamos de la diosa del amor puro, irresistiblemente bella, con un vestido ceñido que hechizaba a los hombres que se le acercaban.
Además, los legendarios despechos de Afrodita y su extremo sentido de la posesión son características que van más con el nativo de Tauro que el de Libra, siempre en búsqueda de la armonía. Para la Venus-Afrodita de Tauro, se trata de fecundar, conservar, comunicarse con la naturaleza, tener.
La Venus-Afrodita de Libra conjuga el verbo amar para ser amada, vivir, comulgar con ella misma y los demás, ser. La atracción por los alimentos terrestres hace que la Venus-Afrodita de Tauro sea intensamente sensual.
En cuanto a la Venus-Afrodita de Libra, ésta aspira a saborear los alimentos espirituales, sin renunciar por ello a los alimentos terrestres.
Es, pues, indecisa e inconstante, ligera, aérea, pero también sincera, exigente, selectiva y exclusiva. Vive un poco entre dos mundos. Los compara con su balanza. Todo ello nos lleva de forma natural a otra figura mitológica relacionada con el signo Libra, cuya historia es un magnífico ejemplo de los compromisos a los que pueden llegar los nativos de este signo. Nos referimos a Perséfone, hija de Zeus y Démeter. Perséfone fue secuestrada por su tío Hades, dios de los Infiernos, del mundo subterráneo y los muertos, mientras recogía flores con unas ninfas en
la llanura de Enna, en Sicilia. Al perder a su hija, Deméter partió en su búsqueda.

Demeter y Persefone

Mito de Perséfone, que decide dividir su vida en dos para el bien de todos, resulta el ejemplo perfecto de lo que es capaz un nativo del signo Libra.

Durante nueve días y nueve noches, sin beber ni comer, sin tregua ni descanso, sosteniendo dos antorchas con ambas manos, recorrió el mundo en busca de Perséfone. Al décimo día, se encontró a Helio, el Sol, que le informó del secuestro. Furiosa, Deméter, la diosa maternal de la tierra fecunda, decidió exiliarse hasta que le devolvieran a su hija, provocando la esterilidad de la tierra. Para acabar con este desastre, Zeus exigió a Hades que pusiese en libertad a Perséfone, y aquél lo hizo de inmediato. Pero, a su vez, Perséfone, durante su secuestro había quebrantado el ayuno obligatorio en el Infierno comiendo un grano de granada, lo cual la ataba para siempre a ese oscuro reino.
Finalmente, se llegó a un acuerdo: Perséfone pasaría medio año en el Infierno y el otro medio con su madre. De ahí que las plantas broten en primavera, bajo tierra, para ascender hacia el cielo y vuelvan a ser enterradas en otoño durante la siembra. En la jerarquía del zodíaco, el signo de Libra sigue al de Virgo, que se corresponde con el mito de Deméter, y precede al signo de Escorpio, en analogía con Hades.
Además, el signo Libra empieza el día del equinoccio de otoño, seis meses después del equinoccio de la primavera, que coincide con la entrada del Sol en el signo Libra.

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