Mitos y símbolos asociados con Capricornio

cornucopia

El cuerno de la abundancia simboliza la prosperidad y la riqueza de la naturaleza.

«Capricornio» y «cabra» tienen una etimología común, del latín capra, femenino de caper que significaba tanto «macho cabrío», como «olor penetrante de los sobacos». No es el macho cabrío el que ha sido elegido para simbolizar el signo Capricornio, sino la cabra cornuda. Según una leyenda de la mitología griega, Amaltea, representada a veces por una cabra, amamantó y crió a Zeus en la isla de Creta, para esconderlo de Cronos, su cruel padre, porque devoraba a sus hijos. Para los griegos, la cabra era una criatura espantosa, creada por Helios, el Sol. Cuando Zeus, ya adulto, luchó contra los Titanes, se fabricó una armadura con la piel de esta cabra mítica. Esta se convirtió en la égida, el escudo de Zeus, forjado por Hefesto, dios del fuego. Primero, Zeus lo donó a Apolo, y luego a Atenea, su hija, diosa de la guerra. La cabeza de la Gorgona Medusa, cubierta de serpientes, objeto de terror y pánico, figuraba en el centro de este escudo magico, que hacía invulnerable a quienes lo utilizaban para protegerse. Finalmente, como recompensa, Zeus donó un cuerno dé cabra a Amaltea, su nodriza, prometiéndole que se llenaría eternamente de todas las flores y frutos de la tierra. Es así como se creó el cuerno de la abundancia. En esta leyenda mitológica, encontramos todos los símbolos que figuran en la representación del signo Capricornio. En efecto, casi siempre aparece en forma de animal híbrido —cabra con cola de pez o monstruo marino— o en forma de cabra cuya parte trasera se representa con un cuerno de la abundancia. En el primer caso, se trata de la cabra que podríamos llamar ateniense, es decir, está en relación con la leyenda de Atenea y su escudo, en cuyo centro figuraba la cabeza de la Gorgona Medusa. Aquí se quiere simbolizar el principio de autodefensa del signo Capricornio: todos los que la miraban quedaban petrificados por su aspecto horrible y terrorífico. Asimismo, la lucidez de los nativos de Capricornio es a veces terriblemente realista e implacable por su lógica aplastante. Sin embargo, si a veces la cabra tiene una cola de pez es también para evocar las cualidades espirituales propias de este signo. La cola de pez simboliza aquí las aguas nutritivas donde nace el ser para elevarse al grado más alto de espiritualidad, igual que la cabra que vive en las laderas de las montañas. En el segundo caso, la cabra en cuyos cuartos traseros se representa el cuerno de la abundancia nos remite al obsequio que le hizo Zeus a Amaltea. Así, nos encontramos frente a la riqueza potencial que este signo contiene. En efecto, la tierra, en el período del año en que coincide con Capricornio, parece estéril, pero contiene en su seno los granos sembrados, que son seguras promesas de una cosecha abundante, de la que este signo es guardián. No olvidemos que el Sol entra en Capricornio en el solsticio de invierno, momento que simboliza el anuncio de la llegada o renacimiento del Sol. No por casualidad, este día nace el Niño Jesús, realidad o mito, y durante mucho tiempo se consideró el primer día del año, antes que éste empezase con el día del equinoccio de la primavera.

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