Rituales con velas: Magia Práctica

La idea de que la «Magia» pueda ser «práctica», resulta sorprendente para la mayoría de las personas. No debería ser así. El fundamento básico de la magia es ejercer influencia sobre lo que nos rodea. En general, se trata de cambiar, según los deseos, las circunstancias que condicionan a una determinada persona. Es cierto que hoy, gran parte de la magia es «esotérica», es decir, está relacionada con varios trabajos que intervienen tanto en el desarrollo espiritual como en la transformación psicológica pero los ocultistas modernos están también muy interesados en las consideraciones prácticas.
¡La magia puede ser, y será, utilizada en la vida cotidiana para vivir mejor! A cada uno de nosotros, nos ha sido dado una mente y un cuerpo, y estamos en la obligación de hacer pleno uso de estos dones. La mente y el cuerpo trabajan conjuntamente, y puede entenderse la magia como la simple extensión de cada uno de estos dones hacia dimensiones que se encuentran más allá de los límites que se conciben normalmente. Esta es la causa de que se hable comúnmente de «paranormal» cuando alguien se está refiriendo al ámbito de la magia.
De la misma manera que la «magia práctica» se relaciona con la obtención de objetivos tan mundanos como un mejor empleo, salud, éxito, riqueza, amor, protección, etc. -las necesidades, los deseos y los problemas que todos conocemos y experimentamos- así como los métodos y el «material» que se utilizan en este tipo de magia familiar y «práctica». Existe una cierta inclinación hacia los materiales y artefactos exóticos y caros, difíciles de encontrar y conseguir, y por aquellos que forman parte del folklore y la mitología de la magia. Lo importante -y esta es una de las lecciones de magia- es hacer buen uso de lo que se tiene. Se empieza con lo que uno tiene y luego se desarrollan estos recursos iniciales. Este es el porqué de iniciar esta serie de libros de magia práctica con un manual sobre el uso de las velas. La magia de las velas es un procedimiento fácil, pero poderoso, para aplicar las energías del cuerpo y los poderes de la mente con el fin de obtener nuestros propios deseos.
El cuerpo está vivo: la vida es una expresión de la divinidad. Dentro del cuerpo está el poder divino: es quien ¡le hace vivir! La mente también es una expresión de la divinidad. El amor (emoción) y la imaginación unen el cuerpo y la mente como un instrumento de poder bajo control de la voluntad. La magia es el uso deliberado de este instrumento sobre los condicionamientos vitales.
Es así de simple. Puede resultar más complejo conforme crecen las necesidades y conforme quiera utilizarse la magia con mayor poder. Se pueden emplear más esfuerzos para que el cuerpo se sienta vivo y así aumentar sus reservas energéticas. Se pueden llevar a cabo ejercicios para adiestrar la habilidad mental de concentración y de visualización. Se pueden utilizar multitud de ayudas y de apoyos para estimular la emoción, para facilitar la concentración, para conseguir los objetivos de nuestros deseos. Pero, todo esto viene automáticamente, si se empieza por las bases del mundo familiar y más que real de nuestro entorno inmediato y de nuestras necesidades fundamentales y primitivas.
Comencemos por el principio: ¿Cuál es su necesidad más acuciante? ¿La salud, por ejemplo? Entonces ¿qué es lo que requiere atención en su salud? ¿Se trata de una mala costumbre que tiene que eliminar? Actúe pues sobre la mala costumbre al igual que sobre el ideal de una buena salud. Encontrará rituales con velas para ambas cosas en este libro. ¿Está revuelta su vida familiar? ¿Cuál es el origen del problema? ¿El dinero, tal vez?
Encontrará rituales con velas para resolver esas dificultades.
Haga su trabajo mágico con cuidado. Encontrará las instrucciones básicas en este libro. Haga cada movimiento deliberadamente y con atención. Este es el significado real de la «fe» en la magia. Dé cada paso con todo respeto por la magia, ya que es la expresión del poder divino lo que trata de invocar para que fluya a través de su cuerpo. Trate su material mágico como algo sagrado y se transformará en algo sagrado. «Camine de una forma sagrada» cuando esté realizando su magia, es decir, sienta el poder divino recorrer su cuerpo y muévase como un ser lleno de poder.
Dedique tiempo a su magia. Si piensa que no dispone del tiempo necesario, entonces su actitud hacia la magia no será práctica. Dedicar tiempo a su magia es darle poder. Ponga sentimiento a su magia. Si no lo hace, no se muestra respetuoso y niega energía a su cuerpo. Envuelva su magia con amor: sienta el amor divino en todo lo que está haciendo. Ame la belleza que hay en todas las cosas de la naturaleza. Ame la divinidad que hay en toda vida, hasta en la vela, en el aceite, en el incienso, en el altar, en las ropas especiales para el ritual, en sus manos cuando manipulan las velas, en el suelo o piso sobre el que se arrodilla. Sienta el amor y el poder emanar de sus ojos cuando guía sus manos en el trabajo de magia, cuando observa o medita sobre las llamas de las velas, cuando cubre de aceite las velas.
La magia práctica es fácil. Hacerlo bien es transformarse en un experto maestro. La destreza de vivir sabiamente es la plenitud de la vida aquí y ahora. Hacerlo de otra forma es negar el significado de la vida, negar el propósito del universo, renunciar a la belleza, oponerse a la naturaleza.