Magia del viernes

La siguiente práctica debe efectuarse un día viernes, a las diez de la noche, pero jamás si se trata de una noche de luna llena. Para este ritual hace falta una vela de color verde, ya que es el que representa a la diosa del amor, Venus, a quien convocaremos con nuestro pedido.
Con un escarbadientes, talle a todo lo largo de la vela su nombre y, al lado, el de la persona amada. Luego, rocíe la vela con unas gotas de perfume y hágala rodar por un papel cubierto con azúcar, para que ésta se impregne bien.
Cuando se sienta interiormente preparado, -puede reforzar su emoción mediante el aroma de un incienso o una música suave- prenda la vela y apóyela firmemente sobre un plato que, a su vez, habrá colocado sobre una bandeja metálica, mientras repite mentalmente: Yo te imploro, Venus, que nuestro amor arda como esta llama.
Deje que la vela se consuma durante el resto de la noche (asegúrese de que esté firme. Comprenderá usted ahora el por qué de la bandeja: si la vela llegara a caer, evitará que el fuego se propague). Retírese a dormir, mientras sigue pensando en su amor.
El mensaje de la cera
Al otro día, usted podrá descubrir el mensaje que el Universo le devuelve a través de la cera:
-Si la vela se consumió por completo, o casi, será una señal de que estamos en el camino correcto.
-Si, en cambio, quedó gran parte sin consumirse, o se desparramó formando una mancha irregular de vela derretida sobre el plato, repita la operación otros tres viernes consecutivos. Si al cabo de ese lapso su vela se resiste a ser consumida en su integridad, desista del ritual. Seguramente encontrará en el fondo de su corazón una buena respuesta acerca de por qué se le está negando el amor de esa persona.

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