Las profecías de Nostradamus

esoterismo

Nostradamus


¿Predijo en realidad Nostradamus el porvenir del mundo, tal cómo se jactaba en el prólogo de sus primeras Centurias? O bien ¿nos ha contado su experiencia individual en un lenguaje poético y simbólico?

En el transcurso de este siglo, hemos tenido a menudo la tentación de descifrar los textos de las famosas profecías de Nostradamus, que ya en el momento de ser publicadas tuvieron repercusión y le dieron fama y fortuna al autor.

Sin embargo, estos textos herméticos no se pueden leer ni interpretar, sin tomar en consideración las costumbres, las preocupaciones y la mentalidad de los hombres del Renacimiento, ni el contexto social, cultural y político de ese período. De hecho, nada nos permite decir o creer que todas las traducciones de las obras de Nostradamus sean fiables y verídicas.

Bajo el aspecto de pronósticos -así es como se titulaban los almanaques que contenían las previsiones astrológicas anuales, publicadas y difundidas cada año en Francia-, Nostradamus escribió en la misma línea que los profetas de la Biblia y los grandes místicos de la Edad Media. Sin embargo, todo permite pensar que no habrá nunca un Champollion que descifre el lenguaje empleado por Nostradamus, por la sencilla razón de que se trata de un discurso poético de carácter visionario y profético, fundado en una interpretación mítica y simbólica del mundo y de la vida.

En este tipo de lenguaje, el ritmo de las palabras, de los versos, de los sonidos y de las imágenes o las impresiones que éstas dan, excluyen toda interpretación racional o histórica. El don poético de Nostradamus procedía de una inspiración divina y no, como pensaba el escritor Pierre de Ronsard, que era su contemporáneo y que lo estimaba, se asimilaba a un don de profecía. En realidad era un principio, hoy diríamos una moda, en los poetas del Renacimiento, que refiriéndose al arte antiguo, no diferenciaban la ciencia poética de un proceso espiritual.

¿Cómo profetizaba Nostradamus?

Reanudando las antiguas tradiciones de la adivinación mediante el agua y el fuego, la hidromancia y la piromancia, y utilizando también la ciencia de los astros, Nostradamus, durante noches enteras, interrogaba al oráculo, dirigiéndose a los ángeles (algo habitual en toda la filosofía oculta del Renacimiento), ejecutando rituales iniciáticos practicados corrientemente en la Antigüedad. En el transcurso de estas sesiones tenía visiones proféticas que transcribía en forma de estrofas poéticas, escritas en un lenguaje simbólico.