La salud del hombre Tauro

El hombre Tauro es fuerte. Posee gran capacidad de trabajo, pero progresa con lentitud: hasta come y se mueve lentamente. Sabe economizar sus fuerzas y administrar sus energías; si se cuida, puede llegar muy lejos. Sin embargo, tiende a los excesos: su amor por la buena mesa favorece las congestiones y la gordura, lo que es una amenaza para su salud, porque no tiene inclinación por el deporte y prefiere la pesca con caña, por ejemplo, a la carrera o la natación. A menudo tiene problemas circulatorios: la plétora y los eczemas le acechan en la madurez.
La garganta es su punto débil. De niño es propenso a las anginas y con el tiempo puede padecer sordera, pues tiene el oído y la nariz igualmente frágiles.
A veces su sangre es demasiado «rica», con los riesgos de forúnculos y ántrax inherentes a esa condición. También puede padecer úlceras varicosas y hemorroides. No obstante, el hombre Tauro es sólido en conjunto y, si logra evitar la hipertensión, nada le impedirá gozar de una envidiable vejez. Su amor a la vida y su interés por el sexo opuesto contribuyen eficazmente a que se mantenga en buena forma. Hombre apacible, le conviene seguir los ritmos de la naturaleza: levantarse y acostarse con el sol, vivir en el campo o, al menos, salir de la ciudad periódicamente para cobrar nuevas fuerzas. La contemplación de la naturaleza le devuelve el equilibrio mucho mejor que cualquier tratamiento.
Le conviene sobreponerse a la pereza y hacer ejercicio. Si no le gusta la gimnasia, puede sustituirla por un largo paseo diario. Sobre todo debe desconfiar de la gula, evitando comer entre horas cuando no tiene nada que hacer. Una buena ayuda en ese sentido es su tendencia a comer muy lentamente, masticando mucho, con lo que prolonga el placer y no sobrecarga el estómago.
En el aspecto dietético, debe evitar las comidas con salsas, los dulces y toda alimentación demasiado rica y abundante. No debe abusar de la carne.
Le conviene incluir en su dieta huevos, queso y productos lácteos, ensaladas y verduras frescas, que le suelen gustar. Puede comer de todo, a condición de que sea con mesura. Su medicamento homeopático es el Natrum sulphuricum.

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