La salud del hombre Cáncer

El hombre Cáncer se caracteriza por su hipocondría. En efecto, siempre tiene miedo a estar enfermo y padece todo tipo de males, cuyos síntomas acaba por experimentar. Obsesionado por el miedo a la muerte y al dolor, se complace en la descripción de sus trastornos e incomoda de continuo a su médico, llamándole a cualquier hora para hacerle partícipe de sus preocupaciones. Si, por ejemplo, sufre del estómago, no puede evitar suspirar de forma conmovedora, y reclama atentos cuidados que luego simula rechazar. Como es muy emotivo e impresionable y tiene demasiada imaginación, se ve a cada momento enterrado o enfermo de algún mal incurable.
Cuando no se siente bien, se encierra en sí mismo. Esa actitud se traduce en una tendencia a dormir demasiado, a beber en exceso, a comer dulces sin motivo o a vaciar de noche el refrigerador, practicando al tiempo un eficaz chantaje afectivo.
Además del Cáncer que duerme demasiado está el noctámbulo, que siempre encuentra un pretexto para aplazar el momento de acostarse, lo que sin duda obedece, a nivel inconsciente, a su temor a la muerte.
Su punto débil es el estómago. Come demasiado y a demasiada velocidad cosas que no le convienen. Frecuente aerofagia. Sus problemas digestivos tienen unas veces origen nervioso, y otras están provocados por parásitos. También es propenso a trastornos dermatológicos, como eczemas y psoriasis. No obstante, es más fuerte de lo que quiere hacer creer.
Debe imponerse una buena higiene de vida, dormir lo suficiente (ni mucho ni poco) y evitar excesos (principalmente en el terreno sexual), limitar su consumo de alcohol y prescindir de las bebidas gaseosas, que alimentan su bolsa de aire estomacal. Su régimen alimentario es determinante para su equilibrio fisiológico. Puede tomar productos lácteos, que le gustan, pero sin abusar de ellos. Le conviene comer verduras frescas, fruta, almendras, nueces, pescado y crustáceos, pero no debe abusar de las carnes ni de las salsas. Le gustan los dulces y el pan, pero debe moderar su tendencia a tomarlos en exceso; en una palabra, debe limitar su consumo de hidratos de carbono.
La hora de las comidas tiene que ser para Cáncer tranquila y relajada. Nada le perjudica más que devorar los alimentos a toda velocidad y en tensión: la úlcera no está lejos.
Al nativo de Cáncer, signo de Agua, le van perfectamente los deportes náuticos: natación, vela, esquí acuático, remo, pesca submarina, etc. El agua es su elemento, el de sus orígenes, y se abandona a ella con delicia.
Su remedio homeopático es la Calcárea fluorica.