La salud de la mujer Aries

Es generalmente buena. Dotada de energía y resistencia, la mujer Aries no hace caso de la fatiga, e incluso aunque esté cansada mantiene su actividad, por lo que debe atender la señal de alarma, si al despertar se siente agotada.

No obstante, si lleva una vida sana, al aire libre, haciendo un poco de deporte y durmiendo lo suficiente, no tiene nada que temer.

Para ella el peligro reside en los grandes choques afectivos, que trastornan su metabolismo y pueden perturbar su equilibrio fisiológico. Las pasiones desgraciadas le hacen mucho más daño que los virus o las bacterias.

Cuando, por razones complejas, acepta mal su feminidad, tiende a somatizar mediante enfermedades de los senos o de los órganos femeninos, exteriorizando así su conflicto a través del cuerpo.

A veces le fallan repentinamente las fuerzas: es lo que en otro tiempo se llamaba enfermedad de languidez, y que quizá no es sino una depresión nerviosa.

También para ella valen los consejos que hemos dado para el hombre del mismo signo: debe aprender a conocer sus límites y, si algo no anda bien, debe acudir al médico sin tardanza en lugar de impacientarse y menospreciar sus molestias.

Le conviene aprender a no dejarse dominar por sus sentimientos, y debe tener muy presente la definición de Freud: «La pasión es una psicosis socialmente aceptable».

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